¿Equidad en el deporte profesional? Igualar premios no es suficiente

La semana pasada, el surf se convirtió en el último deporte en cerrar la brecha de género respecto a los premios en metálico. Sin embargo, ¿en qué situación nos deja hacia la igualdad de género real en los deportes?

 

La surfista Lakey Peterson tras ganar en Australia. Foto: Jason Childs/Getty Images
La surfista Lakey Peterson tras ganar en Australia. Foto: Jason Childs/Getty Images

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El día 5 de septiembre, la Asociación de Surfistas Profesionales (WSL por sus siglas en inglés) anunció un hito importante: misma cantidad de dinero en los premios para hombres y mujeres surfistas en todos y cada uno de los eventos de su competición mundial. Desde hace años ya se venía anunciando una corriente de mujeres surfistas que iban en esta linea, pero ya sí se puede decir que este es y será un momento decisivo para uno de los deportes más sexistas que existen.

A la hora de analizar otros deportes, puede parecer sorprendente, pero en cuanto al dinero de los premios, una gran mayoría de los deportes ha alcanzado la paridad. El frío dato dice que tan alto como el 83%, de acuerdo con un estudio realizado por BBC Sport. El problema está en que el premio en sí es una parte más de toda la historia, quizá la más visible y por lo tanto la que más interesa igualar, pero existen muchas más cuestiones difíciles de cuantificar como los salarios, patrocinios, representación en los medios y un largo etcétera, donde las mujeres todavía están muy por detrás de los hombres.

Allá por el año 1972, ni uno solo de los deportes recompensaba por igual a hombres y mujeres. El primero fue el tenis, en 1972, después de que Billie Jean King y otras ocho mujeres tenistas presionaran a la organización del Abierto de EEUU. Ya para 2004, deportes como el volleyball, maratón o el skate recompensaban por igual. De acuerdo con la BBC, en los últimos años han conseguido la paridad por lo menos 12 deportes más. Escalada, esquí alpino, snowboarding, bmx, bicicleta de montaña, triatlón... son ya deportes en los que los premios a nivel profesional son de igual cuantía para hombres como para mujeres. Deportes donde todavía no se ha alcanzado la paridad son los saltos de gran altura, saltos de esquí (en la temporada 2017-2018, los hombres ganaron más del doble que las mujeres en premios) y muchos eventos ciclistas.

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Billie Jean King

El ciclismo es particularmente ofensivo. Dependiendo de la carrera, un hombre puede recibir hasta 18 veces más dinero que una mujer en premios. Por lo menos, recientemente han empezado a tomar medidas como por ejemplo, este mes de marzo, la Vuelta a Gran Bretaña incrementó los premios a las mujeres en más de 60.000 libras para igualarlos a los hombres, haciendo así que este evento sea el más lucrativo para las ciclistas. Este año también, el Tour Down Under, una carrera ciclista que se realiza en Australia, aumentó los premios de las mujeres hasta igualarlos al de los hombres. Un caso paradigmático es el del Tour de Francia, donde se introdujo La Course, una carrera femenina de un solo día donde el premio ganado era el mismo por ganar una etapa del Tour masculino.

Aun así, por mucho (o poco) que se haya evolucionado en la paridad de premios, quedan muchos elementos que no son equitativos, tales como la cobertura mediática. Este año se televisó el último kilómetro de La Course en EEUU y para ver el resto necesitabas una suscripción de 50 dólares. Aun así, se consideró una victoria después de años de lucha por parte de las mujeres para tener un evento propio.

Por otro lado, los deportes más jóvenes han alcanzado la paridad antes que los deportes dominados predominantemente por hombres. Por poner un ejemplo, la Unión Internacional de Triatlón ha pagado por igual los premios de las mujeres que de los hombres en todas sus carreras desde 1989, así como la Federación Internacional de Escalada Deportiva ha ofrecido el mismo pago desde el principio.

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Silvana Lima, quien comentó en su día “No estoy suficientemente buena para los patrocinadores”

A día de hoy hay un impulso desde los estratos superiores del deporte, en especial en el Comité Olímpico Internacional, para que todos los deportes paguen por igual y presten atención a los factores de igualdad más difíciles de cuantificar. En el Día Internacional de la Mujer, en marzo de 2018, el COI anunció los resultados de su Proyecto de Revisión de Igualdad de Género que incluye 25 recomendaciones para promover la igualdad de género en los deportes que podéis consultar aquí.

Como en muchos otros momentos decisivos, este empuje olímpico está dirigido por una mujer: Marisol Casado, presidenta de la Unión Internacional de Triatlón desde 2008 y un raro ejemplo de mujer elegida para el puesto más alto de la agencia de gobierno más importante del deporte. (De los 40 miembros del Comité Olímpico Internacional, Casado es una de las dos únicas mujeres). Como presidenta de la Comisión de Deporte y Mujer, ha presionado no solo por la igualdad de premios sino también por la representación en los medios y el equilibrio de género en las posiciones de liderazgo.

Hablando de liderazgo, vale la pena señalar que el ascenso del surf a la igualdad de premios está sucediendo bajo la tutela de la primera presidenta femenina del WSL, Sophie Goldschmidt. Pero no habría sucedido sin el empuje externo de un grupo de mujeres liderado por la surfista Bianca Valenti. El comité exigió que se agregara una división de mujeres en el Mavericks Challenge, una competición que durante décadas estuvo abierta solo para los hombres. Aquí te explicamos en su momento lo que significó para la igualdad de género en el surf.

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Bianca Valenti en la legendaria ola de Mavericks

Las mujeres prevalecieron. Mavericks aceptó una competición femenina, pero se requirió la participación del gobierno para impulsarla. Al excluir a las mujeres, el concurso violaba las leyes antidiscriminatorias que se aplican a los eventos celebrados en EEUU y el estado de California ordenó la inclusión de mujeres como condición para emitir un permiso del evento. La publicidad resultante puso de relieve la desigualdad que prevalecía en otras áreas al dinero del premio. En este caso, la victoria del surf femenino podría tener mayores implicaciones para otros deportes que se juegan en lugares financiados con fondos públicos.


 

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