viernes 3/12/21

48 horas en Atenas

Visita exprés a la capital griega
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El Partenón desde el Monte Licabeto. Fotografía de Juan de Dios Santander Vela. Licencia CC BY-SA 2.0

Sin un porqué específico, la mayoría de los viajeros solemos otorgar únicamente dos días a visitar la capital griega. Tanto si es tu primera vez, como si estás de vuelta, te vamos ayudar a descubrir la esencia de esta ciudad sin que te pierdas ni un ápice de ella.

Desde la época de la Grecia Clásica hasta nuestros días, Atenas ha demostrado ser una urbe dinámica y en continuo movimiento. La mezcla de culturas, estilos de vida y la imponente mirada de los antepasados helenos sumidas en el aura de la “sofia” incitan al viajero a visitar cada uno de sus rincones.

 

Día 1

9:00 Entrada a la Acrópolis

Construida en tiempos de Pericles (421 a.C.), la Acrópolis es parada obligatoria por lo que la incluimos en esta mini guía. Acrópolis significa ciudad alta y la encontraremos en la gran mayoría de las ciudades helenas. Iniciamos el viaje desde aquí para trazar una perspectiva de la ciudad desde sus orígenes y conocer de una manera más sencilla su historia y evolución social.

El recinto está formado por edificaciones tanto de la Antigua Grecia como de la posterior época romana, para daros algunas pistas os indicamos los siglos de los que datan. Una vez iniciado el recorrido nos dirigimos hacia la ladera sur, fuera de la zona amurallada, donde nos topamos con el Odeón de Herodes Ático (s. II d.C.) y la Stoa de Eumenes (s. II a.C.). Subiendo ladera arriba llegamos a la Puerta Beulé (s. III d.C.), construida por los romanos durante la reconstrucción de la muralla, es el actual acceso a la Acrópolis. Tras ella se encuentra la gran Puerta de los Propileos (s. V a.C.) antigua entrada a la ciudad, tras la cual realizamos un barrido visual por los principales templos, desde el majestuoso Partenón (s. V a.C) y sus impresionantes proporciones áureas, hasta el Templo de Atenea Nike (s. V a.C), el Santuario de Artemisa (s. V a.C) y el Erecteión con el Pórtico de las Cariátides (s. V a.C).

Precio: la entrada general en temporada alta cuesta 20 euros y la reducida la mitad*. Por 30 euros tienes una entrada combinada que incluye: Acrópolis, Ágora Antigua, Ágora Romana, Teatro de Dionisio, Kerameikos, Templo de Zeus Olímpico y Biblioteca de Adriano.

Horario: Abre todos los días de 8:00 a 20:00 horas.

Existe la posibilidad de contratar un guía oficial, aunque veréis numerosos guías en la entrada que ofrecen precios más económicos. Os aconsejo ir con tiempo para comprar la entrada o hacerlo online (ver final del artículo), principalmente en temporada alta, ya que, podemos encontrarnos con largas colas.

Frente a la entrada del recinto se encuentra el Areópago o Colina de Ares que ofrece a un lado una bonita estampa de la ciudad y al otro de la Acrópolis.

 

11:30 Café en Anafiotika

En la parte alta del barrio de Plaka y camino al Templo de Zeus, descubrimos un pequeño barrio de rincones pintorescos que evocan a los pueblos costeros de las islas griegas. Estamos en el barrio de Anafiotika y nos merecemos un break en el camino. El restaurante Xenios Zeus dispone de una terraza en una zona arbolada donde poder descansar tranquilamente con vistas a la ciudad.

Este enclave data de finales del s. XIX y debe su origen a los albañiles que el Rey Otón contrató para la construcción de su palacio quienes procedían de las islas cícladas.  Estos, echando de menos sus raíces, decidieron construir sus propias casas manteniendo toda la esencia del Egeo.

 

12:00 Templo de Zeus Olímpico, Arco de Adriano y Jardín de Zapion

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Templo de Zeus Olímpico. Fotografía de Gian Cornachini. Licencia CC BY 2.0

Con la batería cargada nos dirigimos al Templo de Zeus Olímpico u Olimpeion. Este templo, que se avista desde la Acrópolis, comenzó a construirse durante la Grecia Clásica (s. VI a.C.) y fue finalizado en época romana (s. II d.C.) por el emperador Adriano quien da nombre a la impresionante puerta de mármol contigua al templo que separaba la ciudad antigua (de Teseo) de la moderna (de Adriano).

Es el templo más grande de Grecia y originariamente contaba con 104 columnas de 17 metros de altura. En la actualidad, podemos disfrutar de 15 impresionantes columnas que aún se mantienen en pie.

Precio: la entrada general cuesta 12 euros y la reducida la mitad*.

Horario: abre todos los días de 8:00 a 15:00 horas.

Antes de disfrutar de la deliciosa comida griega podemos refrescar nuestros pulmones y divagar sobre la carga histórica de la mañana paseando por los Jardines Nacionales de Atenas, el Jardín de Zapion o Zappion.  Los jardines cuentan con esculturas, estanques, animales, mosaicos romanos, un mini jardín botánico y el Zappion, un edificio de exposiciones de estilo neoclásico ateniense.

 

13:30 Barrio Plaka

Volvemos a adentrarnos en la vida de la ciudad, es momento de cerrar el mapa y deambular por el mítico barrio de callejuelas estrechas y empedradas repletas de tavernas griegas. El afamado barrio de Plaka, a pesar de la multitud de turistas, es tranquilo e íntimo por lo que se presenta como un nexo de unión ideal entre el remanso de paz que nos ofrecieron los jardines y la intensidad frenética del centro.

Como el sol aprieta y la mañana ha sido dura, aprovechamos para comer aquí. No hemos comentado todavía una de mis pasiones de los viajes, el tiempo y disfrute de la cultura gastronómica. En general, podemos encontrar gran variedad de platos tradicionales a buen precio y degustar el auténtico sabor mediterráneo en cada rincón de la ciudad, para ello acudiremos a las famosas tavernas. Tanto los precios como los platos son similares en todas ellas, por lo que podéis elegir cualquiera que os guste.

Una buena opción para entrar en contacto con esta cocina es comenzar con unos entrantes como el tzatziki  (salsa de pepino y yogur griego) y dakos o nakos (ensalada cretense con pan, queso mizithra y tomate picado), acompañando a uno de sus platos principales como las especialidades de cordero o los riquísimos estofados. También tenemos opciones vegetarianas como la gemista (tomate y otros vegetales rellenos de arroz) o el imam bayildi (berenjenas rellenas de verdura). En estos establecimientos no suele aparecer el postre en la carta; sin embargo, es típico servir fruta de temporada o un pequeño plato de postre tras finalizar la comida sin coste alguno.

 

15:30 Barrio de Monastiraki

Abandonamos Plaka paseando junto al Ágora Romana, disfrutando de las vistas exteriores de sus maravillosas edificaciones aún conservadas y pasando por la biblioteca de Adriano. Tanto el Ágora Romana como la biblioteca pueden visitarse por dentro, pero en nuestro caso lo dejaremos para la siguiente ocasión.

En la amplia y bulliciosa plaza de Monastiraki encontramos la mezquita otomana Tzistarakis y una bonita vista de la Acrópolis en lo alto. Esta zona de la ciudad nos recuerda a los zocos árabes por el entramado de tiendas donde destacan los souvenirs, pero también encontraremos zapatos artesanos, rosarios ortodoxos, kombolois, joyas, etc. Monastiraki es un sueño para los amantes de las antigüedades quienes pueden encontrar numerosas reliquias a buen precio. Es el momento perfecto para comprar un recuerdo de la ciudad, perdernos entre la multitud y dedicarle tiempo a regatear o descansar en alguno de sus cafés.

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Kombolois a la venta. Fotografía de Heather Cowper. Licencia CC BY-NC 2.0

 

17:00 Ágora Antigua

Limitando con Monastiraki se encuentra el Ágora Antigua que fue el foco de la vida sociopolítica y comercial ateniense en tiempos helenos. En él prevalecen algunas edificaciones de la época, aunque la mayoría no gozan de muy buena conservación, destacan el Templo de Hefesio o Hefesión (s. V a.C.) de los mejores preservados de Grecia y la Estoa de Átalo (s. II a.C.), antiguo centro comercial de la ciudad y actual museo. Es muy curioso que aquí podemos toparnos con grandes tortugas.

Precio: la entrada general cuesta 8 euros y la reducida la mitad*.

Horario: abre todos los días de 8:00 a 15:00 horas.

 

19:00 Barrio Psiri

Volvemos a emerger de lo clásico a lo moderno, de la historia antigua a la actual y pasamos del Ágora a uno de los barrios en auge y más de moda sin salir del centro, hemos llegado a Psiri. Paseando vemos el ambiente más hipster de la ciudad en sus tiendas de ropa y tatuajes, en el de las pintas de intelectual y el de la barba bien recortada con larga melena herculiana con moño o al viento. Y entre estampas grafiteras, hostels vanguardistas, bares extravagantes, terrazas al aire libre, tavernas tradicionales, gatos callejeros y música en directo nos sumergimos en la noche ateniense.

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Fotografía de Heather Cowper. Licencia CC BY-NC 2.0

Es hora de cenar y el cuerpo lo sabe, el amplio abanico de posibilidades que encontramos en Psiri no nos deja fácil elección. En esta ocasión, podemos decantarnos por platos tradicionales en tavernas como Nikkitas, aunque si preferís cambiar de tercio, hay una gran variedad de restaurantes y bares que ofrecen comida internacional. Para mí, es el momento perfecto para probar el souvlaki o el giros en pan de pita. ¡No os podéis ir de Atenas sin tomar uno!

Si todavía no estáis cansados y para acabar de conocer a todos los gatos de la zona, que como ya habréis comprobado son uno más dentro de los habitantes de esta ciudad, locales como el Dos Gardenias ofrecen música en directo.

 

DIA 2

9:00 Plaza Sintagma

Amanece un nuevo día de ruta, con las piernas aún vibrantes de la caminata de ayer nos dirigimos a la Plaza Sintagma para desayunar. Es el momento de degustar el conocido yogur griego con algún pastel tradicional como portokalópita (pastel de naranja) o galaktoboureko (pastel de leche). Los desayunos griegos son muy variados, con abundante fruta fresca combinada con queso feta y tomate, te negro o café griego.

En la Plaza Sintagma se encuentra el parlamento griego protegido por los llamados evzones, nombre que recibían los antiguos soldados del ejército griego y que actualmente se utiliza para designar a los guardianes de esta plaza. Es posible ver de manera gratuita el cambio de guardia que se produce cada hora impar todos los días.

Tras ello, nos dirigimos hacia el Museo Arqueológico Nacional de Atenas. Se encuentra a 25 minutos caminando por lo que podemos tomar esta opción o probar el metro y dirigirnos a la parada de Omonia, aunque desde allí tendremos que andar también unos 10 minutos, up to you.

 

11:00 Museo Arqueológico Nacional

Con la resaca de conocimientos adquiridos tras la visita del día anterior, ponemos rumbo a este museo para unir todas las piezas del puzle. Te recomiendo que elabores una línea de tiempo y borres de tu mente la férrea imagen de la Grecia Clásica para ampliarla con nuevos pedacitos de su historia.

Los brochazos de una Grecia que se ha ido dibujando en nuestra cabeza recorriendo las calles de Atenas y sus monumentos, empiezan a tomar forma. Aquellas imágenes de mujeres de larga melena negra que vimos en un souvenir del mercado de Monastiraki, las formas geométricas pintadas en las vasijas antiguas o los dioses de cada uno de los templos que visitamos podemos conocerlos aquí.

El museo se dispone en tres plantas con colecciones permanentes (prehistoria, cerámica, bronce y obras egipcias y de oriente próximo) e itinerantes. En la colección prehistórica podemos sumergirnos en el neolítico, viajar a la época de la civilización cicládica (edad de cobre y bronce 3300 a. C al 2100 a.C.) a través de sus esculturas de mármol conocidas como figurillas o descubrir la belleza y feminidad del arte minoico y micénico. La inmensa colección de cerámica, con una planta dedicada exclusivamente a ella, nos permite hacer un recorrido en el tiempo mediante las pinturas de las vasijas, la colección de bronce nos ofrece todo tipo de armas, utensilios y figuras de esta época y la colección de obras egipcias y de oriente próximo nos traslada a estas regiones.

Destacan en el museo la colección de joyas que muestran cómo ha evolucionado esta sociedad con el paso de los años, con joyas que datan del s. V a.C. y anteriores, también la máscara de oro de Agamenón Rey de Micenas (s. XVI a. C.), uniformes de guerreros espartanos, la perfección anatómica de los Kuroi y Korai (s. VIII - s. VI a.C.), los dioses Zeus o Poseidón en bronce, el Jinete de Artemisio y otras estatuas como Asclepio sujetando el bastón de la medicina o Higea con la serpiente y la copa de la farmacia, Artemisa, Afrodita, Dionisio y muchos más.

El tiempo de dedicación puede ser inmenso, todo depende de la motivación individual de cada uno.

Precio: la entrada general 10 euros y reducida la mitad*.

Horario: L 13:00 a 20:00, M-V 9:00 a 20:00, S y D 9:00 a 16:00.

 

14:00 Exarchia

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Fotografía de fot-oscar. Licencia CC BY-ND 2.0

Después de una sobredosis de historia, el estómago nos ruge. Nos dirigimos a comer al barrio de Exarchia conocido por ser la cuna de movimientos políticos y sociales en Atenas.

Todavía no hemos probado la famosa musaka, ni otros platos tradicionales que no le tienen nada que envidiar como la papoutsakia (berenjenas rellenas al horno), el pasticcio (pasta al horno), giouvetsi (pollo, cordero o ternera con pasta fina y pequeña horneado en un plato de barro) o el pescado procedente de sus azules aguas. Los griegos suelen acompañar todas las comidas con riquísimas ensaladas como la de tomate (tomate, orégano y cebolla), ensalada griega (igual que la anterior, pero con queso feta y aceitunas) o con alguno de sus entrantes como zucchini (entrante de calabacín) queso frito o loukoumades (bolitas de feta en fritura). Sigue la tradición y disfruta de cualquiera de ellos antes de volver a ponerte en pie.

Después de esta comilona vamos a bajarla dando un paseíto por el barrio. Las calles se inundan de mensajes anarquistas en un ambiente con un marcado carácter político, nos volvemos a encontrar el gentío ateniense en sus numerosos bares y, a estas alturas nos hemos repetido veinte veces si los de al lado están hablando en español, pero no. Y es que, la tonalidad y ritmo de la lengua griega es muy parecido al de la nuestra. Según avanzamos nos fijamos en la amalgama de bares donde se combinan los típicos establecimientos producto de la gentrificación con baretos de toda la vida regentados por auténticos melómanos como el Homesick, en el cual podemos disfrutar de un tranquilo café. Nos sorprende encontrar policías armados en cada esquina limítrofe del barrio,  a pesar de ello, no penséis que es una zona peligrosa, están ahí just in case, por si se lía.

Pero el motivo de venir aquí a esta hora no es solo la esencia del barrio, sino porque cerca podemos disfrutar de uno de los atardeceres más bonitos y románticos de la ciudad.

 

18:00 Monte Licabeto

La caída del sol suele producirse entre las 18:00 y las 19:00 por lo que nos dirigimos a su cima de 280 metros de altura. Desde arriba contemplamos una panorámica de toda la ciudad hasta el puerto de El Pireo y el azul del golfo salónico en el Mar Egeo. La subida al monte puede realizarse caminando o en un funicular que cuesta 5 euros y se encuentra en el barrio de Kolonaki que, puestos a decirlo, es la antítesis de Exarchia siendo uno de los más exclusivos.

 

19:30 Barrio Gazi

Bajamos del monte Licabeto por el lado de Kolonaki y paseamos hasta la parada de metro de Euangelismos donde tomamos la línea 3 directa a Kerameikos en el barrio de Gazi. Esta es otra de las zonas de moda, un poco más alejada del centro, destaca por tener una antigua fábrica de gas reformada conocida como Technopolis, que alberga desde exposiciones interactivas y espacios de arte moderno hasta conciertos de jazz.

Para cenar es mejor alejarse un poco de la plaza y callejear, la zona está llena de restaurantes como el Laika Bar-Resto u O thessalos ambos con terraza al aire libre y comida tradicional. Por aquí, no es raro encontrar a grupos de amigos cantando y bailando sirtaki, danza tradicional que se baila formando un corro agarrados unos a otros.

Si queréis aprovechar la última noche en Atenas, la plaza de Gazi está rodeada de bares y discotecas que abren hasta el amanecer. Las calles que la circundan también están repletas de locales modernos y alternativos en los que llama la atención la decoración de sus terrazas como en A liar man. Para los más relajados, hay algunos oasis entre el bullicio, lugares para disfrutar de buena música y tranquilidad como el Skordopiste o de magníficos cócteles como el B237.

Ahora, tómate tu tiempo y disfruta de la intensidad vivida, del recuerdo de una ciudad de la que todavía no te has ido y ya estás deseando volver. Y que, con una sonrisa en los labios, sabes que tendrás que hacerlo porque aún te quedan monumentos que visitar como el Ágora Romana, el Estadio Panathinaikó o el Museo de la Acrópolis y muchas historias por vivir y descubrir.


Las entradas a todos los monumentos citados en esta guía se pueden adquirir online sin intermediarios ni comisiones extras en la página oficial de Hellenic Heritage

*Entrada reducida: temporada baja, personas mayores de 65 años y menores de 25 años y ciudadanos que no pertenezcan a la unión europea.


 

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