domingo 27/9/20

La revolución activa de Lea D'Auriol con Oceanic Global

La revolución activa de Lea D'Auriol con Oceanic Global

La contaminación plástica ahoga nuestros océanos y sus ecosistemas marinos. Por eso, muchas naciones han hecho ilegal el uso, la producción o la venta de ciertos plásticos. En Ruanda, por ejemplo, los traficantes de bolsas de plástico son castigados con penas de cárcel, multas y confesiones públicas. En Taiwán, los consumidores deberán pagar un extra por las pajitas, bolsas, cubiertos y vasos desechables hasta 2030, cuando estos artículos serán prohibidos legalmente. En 2017, Kenia aprobó una ley según la cual aquellos que produzcan, vendan o incluso usen una bolsa de plástico pueden ser penalizados con hasta 4 años de prisión y multas de 40.000 $. Algunas ciudades costeras de EE. UU., como Malibú y San Luis Obispo en California o Miami Beach y Fort Myers en Florida, han prohibido o limitado el uso de pajitas de plástico. Por no mencionar que la UE se esfuerza por conseguir que para 2030 se recicle el 55% del plástico y está alentando a los estados miembros a reducir el uso de bolsas de 90 a 40 al año por persona para 2026.

Si bien la contaminación plástica ya ha causado daños irreversibles, todavía hay esperanzas de salvar nuestros océanos de una catástrofe total. Como lo demuestran los países y ciudades que están implementando políticas sin plástico, ha comenzado una auténtica revolución. Si no modificamos nuestro comportamiento, se prevé que para 2050 habrá más plásticos en el océano que peces. Pero antes, en 2048, la industria pesquera se habrá colapsado debido a la contaminación y la pesca excesiva.

Lea d'Auriol es una joven activista medioambiental radicada en Nueva York y fundadora de Oceanic Global Foundation, una de las protagonistas de Mujeres de los mares, el libro de Ana Alemany y publicado por www.edicionesdelviento.com. Oceanic Global es una ONG sin ánimo de lucro fundada en 2016, dedicada a atraer a nuevos públicos para la conservación de los océanos. La ONG aprovecha las pasiones universales del arte, la música, la moda y la tecnología emergente para crear conciencia sobre los problemas que afectan a nuestros océanos y proporciona soluciones individuales pero también en la industria para un cambio positivo.

Oceanic se traduce en “de, viviendo en o producido por el océano”. Lea afirma: “Nuestro océano es la fuente y el sustento de toda la vida en la tierra. Todos estamos conectados a nuestro océano, y nuestro océano nos conecta a todos. No obstante, la humanidad se ha desconectado de ese vínculo intrínseco con el agua. Como consumidores, no entendemos el impacto de nuestras elecciones y, a su vez, creamos deshechos que devastan el mundo natural. Nuestro objetivo es educar primero a las personas para que se vuelvan más conscientes de sus elecciones cotidianas, y luego empoderarlas para hacer cambios de comportamiento que promuevan la armonía con el planeta ".

Aunque Oceanic Global tiene su sede en Nueva York, tiene centros regionales y oficinas satélite en ciudades internacionales, entre ellas: Nueva York, Ibiza, Londres, Hamptons, Hong Kong, Los Ángeles y Barcelona.

En el verano de 2017, Oceanic Global acogió la primera de sus experiencias inmersivas ciudad por ciudad, diseñadas para involucrar a las comunidades locales, generar un impacto cuantificable, encender la acción global y ampliar los esfuerzos de los grupos sinérgicos. Bajo el título de Oceanic x Ibiza, el evento reunió en dicha ciudad española a organizaciones locales y mundiales sin ánimo de lucro, incluidos representantes de las Naciones Unidas, para abordar los temas de la contaminación por los plásticos y la conservación marina a escala local. El festival, que fue un evento que duró todo el día, reunió a artistas visuales y de espectáculos, músicos, científicos, oradores, marcas sostenibles y entretenimiento infantil para atraer a una audiencia dinámica no solo a través de datos o hechos, sino también mediante el poder innegable de las artes y los llamamientos emocionales para la acción.

"Nuestra organización se basa en el concepto de que todos tenemos el poder de crear el cambio. Todos consumimos y todos tenemos la responsabilidad de gestionar los residuos que resultan de nuestro consumo."

Por ejemplo, usar una pajita en la bebida parece inofensivo, pero si sabemos que en EE.UU se usan 500 millones de pajitas al día, el concepto cambia.

En abril de 2018, la Fundación lanzó The Oceanic Standard, una guía con una serie de herramientas específicas para la industria que orientan a las empresas de restauración, entretenimiento, vida nocturna y ocio en general para la adopción de prácticas sostenibles medioambientales que satisfagan las necesidades empresariales. Desde el lanzamiento del programa, más de 200 organizaciones líderes, instituciones y oficinas corporativas en todo el mundo han tomado medidas para eliminar los plásticos de un solo uso y operar de manera más sostenible. Oceanic Global también ha creado ediciones específicas por países como España y el Reino Unido, o lugares más concretos, como Ámsterdam o Barbados. En ellas, identifican a los proveedores y servicios locales que ofrecen alternativas sostenibles a los productos y procesos peligrosos para el medio ambiente. La edición en español muestra a los proveedores locales que ofrecen alternativas ecológicas a los artículos de plástico de un solo uso, tales como pajitas, vasos, utensilios, recipientes para llevar, etc. También aborda temas relacionados con el compostaje, el desperdicio de alimentos y el reciclaje. Cada edición de The Oceanic Standard se crea en colaboración con el Consejo Asesor Científico de la organización, así como con los principales expertos y colaboradores de la industria de los medios de comunicación, investigación y sostenibilidad.

En la edición de hostelería de The Oceanic Standard, la ONG explica que antes de poder eliminar los plásticos de un solo uso, se debe comprender su consumo. La guía ofrece una auditoría acerca de los plásticos usados que ayuda a las empresas a identificar dónde se están utilizando los plásticos, al tiempo que les brinda alternativas fáciles y rentables para esos productos de un uso contaminante. Oceanic Global va más lejos y busca cómo poner en contacto a los propietarios de negocios individuales con los proveedores, y negociar acuerdos de compra para encargos de gran volumen, consiguiendo un precio rebajado. La organización también ayuda con el marketing y la comunicación de iniciativas sostenibles. Un concepto que ayudaron a desarrollar son los "fines de semana sin pajitas" en los que los restaurantes solo ofrecen opciones de papel de viernes a domingo. Otro concepto es eliminar todas las pajitas de plástico, nuevamente, haciendo que las opciones sostenibles estén disponibles tan solo bajo petición expresa de algún cliente. Este protocolo "solo bajo solicitud" ayuda a compensar el costo de las pajitas de papel de mayor precio, ya que en general se solicitarán menos productos. En el caso de que haya clientes discapacitados o enfermos, Oceanic Global también aconseja que los locales mantengan un número determinado de pajitas de plástico para garantizar un acceso equitativo. Esta ONG cree que es importante para las empresas comunicar sus esfuerzos sostenibles mediante la inclusión de mensajes en menús, sitios web y otros lugares fácilmente visibles para los clientes. "Este establecimiento ha dejado de usar plásticos de un solo uso para proteger el océano".

The Oceanic Standard explica cómo eliminar otros plásticos de un solo uso, tales como: botellas, vasos, utensilios, bolsas, recipientes para llevar y tapas de café. Oceanic Global es una ONG única, ya que es altamente activa y está impulsada por el impacto que generan las acciones. No lanza campañas sobre cuán peligroso es el plástico para nuestra sociedad y para el océano, sin proponer e implementar soluciones. Oceanic Global identifica los productos alternativos más respetuosos con el medio ambiente y de la más alta calidad y crea acuerdos de compra basados ​​en la región y la demanda. Su enfoque es muy novedoso. En resumen, explican la situación, proponen soluciones e intentan que la sociedad tome conciencia de lo que está sucediendo ahora y de lo que ocurrirá en el futuro si no se toman las medidas adecuadas. Además, se asocian con artistas, celebridades, músicos y gentes con un alcance mediático mucho mayor para ayudar a amplificar su mensaje.

La idea de Lea es transgresora y acorde a los tiempos en que vivimos. Si queremos involucrar a los jóvenes, hay que hablar su propio idioma y atraerlos a través de sus intereses existentes. Reconociendo esto, el equipo de Oceanic Global adopta un enfoque único para la conservación. El trabajo de Lea también ha inspirado otras ideas transformadoras. Por ejemplo, ayudó a los líderes de la industria de la hostelería a visualizar la idea de reemplazar las botellas de plástico en sus locales mediante la instalación de sistemas internos de filtración de agua y embotellado. Esto no solo permite la eliminación de plásticos sino que también introduce nuevas oportunidades de negocios, ya que los hoteles tienen la capacidad de personalizar, marcar y vender botellas a un valor más elevado, compensando así los costes. Como resultado, actualmente se está discutiendo una ley regional en España, concretamente en las Islas Baleares para que los restaurantes suministren agua del grifo de forma gratuita. Esto brinda una oportunidad para que el sector de la hostelería colabore y se alinee con conceptos como los acuerdos de compras de gran volumen de Oceanic Global para evitar la carga financiera.

La guía The Oceanic Standard también aborda otros temas, como recibos y tickets de BPA, que son muy tóxicos debido a la tinta térmica utilizada para imprimirlos, la iluminación LED, el uso de papel reciclado y sin blanquear, la transparencia del recorrido de los alimentos, el desperdicio de la comida, etc. El desperdicio de alimentos en particular es un problema importante, no solo por el hecho obvio de que hay muchas personas en el mundo que no tienen nada que comer, sino también medioambiente hablando: cuando la comida se pudre, emite CH4 (metano) que contribuye al calentamiento global 21 veces más que el dióxido de carbono. Además, cada vez que no se consumen alimentos, el agua, la energía, el tiempo, el trabajo, la tierra, los fertilizantes, el combustible, los envases y el dinero que se utilizan para cultivar, preparar, almacenar, transportar y cocinar los alimentos, se desperdician.

Lea d'Auriol: "En 16 años, el daño causado a los océanos será irreversible". ¿A qué estamos esperando?

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