miércoles. 17.04.2024
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Cada día, millones de envases son desechados en hogares de todo el mundo, convirtiéndose en protagonistas silenciosos de una crisis ambiental que amenaza con desbordar nuestros ecosistemas.

Sin embargo, el destino de estos envases domésticos no tiene por qué ser una sentencia de daño irreversible al planeta. Este artículo explora el viaje que emprenden desde el momento en que son desechados hasta su reintegración en la cadena de consumo a través del reciclaje o su tratamiento final.

Tipos de envases domésticos más comunes

Los hogares generan una amplia variedad de envases, cada uno con características únicas que influyen en su proceso de reciclaje.

Vidrio

El vidrio es altamente reciclable y puede reutilizarse innumerables veces sin pérdida de calidad.

Los envases de vidrio, como botellas y frascos, se clasifican generalmente por colores (transparente, verde y ámbar) para facilitar su reciclaje.

A pesar de su sostenibilidad, el reciclaje de vidrio enfrenta desafíos logísticos, como el peso y la fragilidad, que pueden incrementar los costes de transporte y gestión.

Metal

Los envases metálicos, principalmente de aluminio y acero, son valorados en el proceso de reciclaje por su capacidad para ser reciclados repetidamente sin perder sus propiedades. Las latas de bebidas y conservas son los ejemplos más comunes.

El reciclaje de metales es altamente eficiente energéticamente, especialmente el aluminio, cuyo proceso de reciclaje consume apenas un 5% de la energía requerida para producirlo desde cero.

Cartón

El cartón y el papel cartón, utilizados en cajas, envases de alimentos y bebidas, son materiales ampliamente reciclados debido a su biodegradabilidad y valor en la fabricación de nuevos productos de papel.

Sin embargo, su reciclabilidad puede verse afectada por la contaminación con alimentos o líquidos, lo que subraya la importancia de una correcta separación y limpieza de estos materiales antes de su reciclaje.

Plástico

El plástico es, quizás, el material más omnipresente en los envases domésticos, desde botellas de bebidas hasta contenedores de alimentos.

Sin embargo, no todos los plásticos son iguales. Se dividen en varias categorías, identificadas por el código de identificación de resinas, que van del 1 al 7. Cada número representa un tipo de plástico con diferentes propiedades y capacidades de reciclaje. Por ejemplo, el PET (1) y el HDPE (2) son ampliamente reciclados debido a su alta demanda en el mercado de reciclaje, mientras que otros, como el poliestireno (6), presentan mayores desafíos.

Cada tipo de envase presenta desafíos específicos en su reciclaje, desde la necesidad de separación según el material hasta la gestión de la contaminación, pasando por su almacenaje y transporte. Para optimizar estos dos últimos factores, una compactadora de residuos puede ser muy útil ya que es capaz de reducir el volumen de los residuos en más de un 90% lo que se traduce en menos espacio de almacenamiento y menos trayectos necesarios para transportar el material.

¿Cuál es el proceso en detalle?

Por ejemplo, el reciclaje de PET sigue el siguiente proceso:

  1. Criba Preliminar: Inicialmente, se realiza una criba para eliminar las impurezas más grandes, preparando el material para las etapas siguientes.
  2. Separación Óptica: Utilizando tecnología avanzada, se identifican y separan los materiales no deseados, asegurando que solo el PET puro avance en el proceso.
  3. Clasificación por Color y Formato: El PET se clasifica según su color y forma, facilitando su tratamiento específico y maximizando la eficiencia del reciclaje.
  4. Eliminación de Etiquetas y Tapones: A través de corrientes de aire y sistemas de aspiración, se retiran las etiquetas, mientras que los tapones de HDPE se separan mediante otros métodos, dejando el PET listo para ser procesado.
  5. Triturado y Lavado: El PET es triturado en pequeños fragmentos y lavado para eliminar residuos orgánicos y contaminantes, asegurando que el material resultante sea de alta calidad.
  6. Secado: Tras limpiarlo, el PET se seca completamente para eliminar cualquier rastro de humedad.
  7. Extrusión en Granza o Fibra: Finalmente, el PET se procesa en granza o fibra, materiales que serán utilizados para crear nuevos productos, completando el ciclo de reciclaje.

Desafíos actuales y futuras direcciones en el reciclaje de envases

El reciclaje de envases enfrenta varios desafíos, entre ellos la variabilidad en la calidad del material reciclado, la eficiencia en la recolección y clasificación y la limitada infraestructura de reciclaje en ciertas áreas. A esto se suma la problemática de los envases de un solo uso y la falta de conciencia o compromiso por parte de los consumidores y empresas.

Para superar estos obstáculos, es crucial la innovación en tecnologías de reciclaje, la implementación de políticas públicas que incentiven prácticas sostenibles y la educación para promover un cambio cultural hacia el consumo responsable.

En este sentido, la economía circular ofrece un marco prometedor, proponiendo el diseño de productos pensados para su reutilización o reciclaje desde su concepción.

Mirando hacia el futuro, se espera una mayor integración de estrategias de gestión de residuos, el desarrollo de materiales más sostenibles y la colaboración entre distintos sectores para lograr un sistema de reciclaje más eficiente y accesible a nivel mundial.