viernes 28/1/22
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No hay otra posibilidad, es imprescindible usar esquís si queremos practicar esquí de montaña. Una verdad evidente que nos obliga a saber un poco lo que esconde su alma y un poco de su historia.

Podíamos extendernos mucho en estos campos pero no es la intención hacer un artículo enciclopédico ni mucho menos sino dar unos ligeros esbozos que despierten nuestra curiosidad y de pie a conocer algo más sobre este importante elemento.

El inicio de este material no está aún suficientemente documentado pero los hallazgos arqueológicos actuales nos sitúan alrededor del año 6.000 AC, localizados en Vis (Rusia), pero es probablemente que existan restos más antiguos que aún no han sido hallados.

No hace falta decir que esas fechas son muy antiguas para que sus usuarios pensaran en la práctica deportiva y su uso fuera más como necesidad para el desplazamiento por terreno nevado, caza. Es evidente que con el paso del tiempo su uso fue poco a poco evolucionando hacia una funcionalidad mayor adaptándose cada vez más a terrenos más complicados, con una exigencia mayor de prestaciones.

Una lógica evolución hasta llegar a los modelos actuales, en todo este periodo hemos reseñado aquellas fechas o momentos significativos que han contribuido a hacer del esquí el material que todos conocemos, algunas de estas efemérides son:

  • 1894, nace la primera fijación metálica
  • 1934, se introducen los cantos metálicos
  • 1950, se introduce la suela de plástico, la fijación de puntera y talonera automática
  • 1960, donde se fabrica el primer esquí de fibra de vidrio

Si algo no ha cambiado en toda su historia es su alma mater, o lo que es su núcleo base de construcción, la madera; aunque no es del todo cierto por que otras almas haberlas, haylas.

La estructura interna de un esquí dista mucho de la que presentaba en sus orígenes, hoy en día el esquí es un producto industrial muy complejo con distintas y variadas formas de fabricación que aportan distintas soluciones al mismo problema, conseguir la máxima movilidad en terrenos nevados.

En los distintos procesos de fabricación, el método o composición de un esquí es muy variado, aunque hay esquís fabricados totalmente sintéticos; la gran mayoría de los fabricantes del mercado optan por contar con una base principal de madera a la que añaden otras capas de materiales que hace que los esquís de hoy en día sean un producto híbrido mezcla de distintos procesos de mecanización industrial, formando lo que se denomina construcción “sándwich”.

La razón a todo esto es más sencilla de lo que parece, se busca un modelo o método de producción sencillo que de un esquí ideal que cuente con las 4 características principales que necesita el esquí para ser realmente eficaz en su uso: Rigidez, Ligereza, Torsión y Reacción.

Estas necesidades hacen que las distintas fórmulas usadas por los fabricantes nos hagan divagar o confundir más que ayudar, los nombres o mención a elementos usados, no hacen en la mayoría de los casos una información real de lo que lleva un esquí.

La mecanización de la producción de esquís, convierte a éstos en un producto hoy por hoy en un elemento mixto donde se utilizan distintas capas con diversos materiales para darle su configuración final.

Normalmente los fabricantes usan dos modos de conseguir la ligereza de un esquí de montaña, uno de los parámetros más demandados por los usuarios y que hasta el momento nadie elude.

  • Carbono: es el elemento sintético más relevante en estos momentos, ha desbancado a otros y hasta ahora aguanta el tirón del grafeno en cuanto a ligereza. Su inconveniente es su precio y la necesidad de tener un proceso de producción muy exigente que consiga hacer un producto fiable y con todas las cualidades del material, algo que sólo se consigue en procesos artesanales.
  • Madera: Lo más habitual, donde las maderas más comunes usadas las de origen Tropicales como la Pawolonia, Bambu,… su gran ventaja es que son más ligeras que las tradicionales pero también son más frágiles por lo que necesitan de algo más para darle al esquí los otros aspectos que necesita como rigidez, torsión,…

Al final son los fabricantes los que aportan soluciones y la mayoría de ellos optan por buscar una solución intermedia, que reúna las cualidades de cada uno de ellos y que sean compatibles con un proceso de mecanización para alcanzar las 3 grandes verdades necesarias de un esquí de montaña: Ligereza, Reactividad y Resistencia.

Antes de pasar a otra pantalla, hay que recordar que todos los esquís de montaña que podamos encontrar en el mercado son buenos o por lo menos lo suficientemente para la mayoría de los usuarios; lo único que debemos tener claro que hay diferentes soluciones para el mismo problema y que esa diferencia pasa por su precio; no hay duros a cuatro pesetas como diría mi abuela, al final todo queda en lo que nos queramos gastar o del tipo de esquí busquemos; la calidad o especifidad se paga.

Aquí es donde es muy conveniente familiarizarnos con los nombres que suelen acompañar a los esquís y que en muchas ocasiones en vez de ayudar confunden:

  • Titanal, pese a su nombre esto es un producto industrial basado en el aluminio y producido por una empres austriaca AMAG, que por cierto no contiene Titanio, su función es aportar rigidez al esquí lo que le hace muy útil con esquís con núcleos blandos. El truco es que este sistema no aporta más rigidez o reactividad al esquí que otros materiales como el carbono, todo está basado en el tipo de construcción. Su gran inconveniente es que presenta una fatiga en flexión muy alta (típica de todas la aleaciones basadas en duraluminos) que hace que con poca horas de uso real pierda sus propiedades, lo que acorta el tiempo útil del esquí.
  • Carbono, ya lo hemos descrito antes pero conviene matizar que su uso es muy variado tanto como elemento complementario en la construcción del esquí, aportando rigidez o como parte única en la construcción. También nos vale el refranero de la abuela, no es carbono todo lo que reluce, hay que saber número de capas, proceso, etc….
  • Kevlar es muy caro y su presencia se materializa en aportes puntuales para mejorar los refuerzos estructurales de los esquís.
  • Fibra de vidrio, más barata y por tanto más usada en los refuerzos de las estructuras principales del esquí.
  • Sándwich, tipo de construcción típica de casi todos los esquís actuales y basada en la colocación de distintas laminas de diferentes materiales que dan en su conjunto la estructura del esquí. Se suelen pegar entre si con resinas, para conseguir la unión necesaria entre las distintas capas se suele acompañar mediante presión, planchas o al vacío (la mejor y que sólo se suele hacer en los procesos artesanales).
  • Monocasco o cap, sistema de construcción en el cual se une una pieza de polímero directamente a los cantos, de ahí en el nombre de CAP. En el espacio interior se puede inyectar y rellenar con espuma que luego queda solidificada, hoy sólo se usa en la gama más baja de esquís o puede servir para cubrir las construcciones tipo sándwich.
  • Sidewall, su función importante es la de transmitir la fuerza que ejerce el esquiador sobre el borde de los esquís,. Por esto vienen fabricado con tecnopolímeros especiales capaces de garantizar rigidez pero al mismo tiempo de aportar resistencia al impacto
  • Sidecut, otra inglesita, que sólo hace referencia a la Linea de Cotas de un esquí, el conjunto de medidas, longitud, ancho (patín, espátula, cola) que nos permite determinar su radio de giro.
  • Camber, estructura final del esquí que al verlo de perfil vemos que tiene una forma curvada donde el centro del esquí no apoyaría en el suelo
  • Rocker, perfil de banana donde SI la parte central del esquí si apoya en el suelo y sus extremos no, haciendo una forma de “banana”

Estos a grande escala los distintos términos que podemos encontrar en la información que nos proporcionan los fabricantes, hay muchas variantes a estos nombres y suele haber variaciones al respecto, sobre todo en los que hacen referencia al perfil del esquí.

Con todo este lio ¿Qué nos queda?, pues la respuesta pasa por informarse y centrarse en otras cosa más importantes y que nos darán la respuesta a lo que buscamos.

  • Diseño, si buscamos algo muy determinado, hay que saber que sólo va a estar disponible en los esquís construidos en modo “Artesanal”. Los esquís industriales no están diseñados a medida del usuario y por tanto el peso, altura es aproximado a los parámetros convencionales, lo que proporciona una superficie de apoyo real del esquí general muy alejado de nuestras necesidades.
  • Núcleos, la parte principal del esquí y la base de su comportamiento; es importante saber su composición para conocer si ésta se adapta a nuestras preferencias o si la que tienen se corresponden con el uso que le queremos dar.
  • Cantos, no es lo mismo si son templados o si llevan un elastómero que sirva de unión al esquí, algo que da mayor resistencia.
  • Laminación, casi todos los esquís son fruto de serie de combinaciones de materiales, hay que saber cuáles son y su estructura, no es lo mismo que la base de madera sea compacta que en listones. Otra parte crucial es como esta echa la unión, el método usado o es muy importante a la hora de valorar un esquí industrial frente a otro de “Artesanal”.
  • Acabado, la fase final donde la unión y ensamblaje de todas las partes hace que el equilibrio final de todas las partes se convierta en un conjunto, fiable y duradero.
  • Talla, más de lo mismo; no es lo mismo un esquí con una superficie de apoyo pequeña respecto a su longitud real que otro que proporcione mayor con una longitud pequeña.
  • Anchos, a todos nos flipan los videos de Powder, pero hay que saber dónde los usaremos, comprobar su radio de giro, geometría para que éstas nos ayuden a dar con el modelo acertado a nuestras expectativas, cuanto mayor sea su radio de giro, por ejemplo, mayor problema de control tendremos en situaciones comprometidas o de poco espacio.
  • Agarre, algo muy importante en el esquí de montaña donde las situaciones cambiantes de la nieve pueden jugarnos una mala pasada y que no se suele prestar mucha atención.

Podríamos seguir hablando del tema pero no es nuestra intención condicionar la forma de buscar un perfecto esquí de montaña para cada uno; pero si me gustaría aportar algo más de información al respecto, para así poder buscar de una manera más clara lo que nos podemos encontrar en el mercado, algo alejada de la información que aportan los diferentes fabricantes generalistas.

Debemos saber que en el mercado actual no hay material malo sino más bien nuestro objetivo debe ser estar informados de si lo que buscamos es lo que realmente buscamos.

Para acabar quiero dar mi opinión personal. Si lo que queremos es disponer un esquí que realmente se adapte a nuestras especificaciones, éste va a ser uno fabricado de forma artesanal, donde podremos saber a ciencia cierta el proceso real de fabricación; eso no significa que aquellos fabricados de forma mecanizada industrialmente sean “malos” sino que al ser generalistas, sus cualidades van a ser proporcionales a un determinado modelo.

Quiero agradecer la colaboración y los aportes técnicos a Gurtz Corretti, Ingeniero y creador de Coretti skis, para la realización de este artículo.


Artículo de Manuel Suárez Meana, autor del blog Viajes, Montaña, Escalada y Skimo

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