sábado. 02.03.2024
Escalar entre los checkpoints

Asia Zughair, escaladora palestina: "necesitamos que nos vean como gente ordinaria, gente corriente. Ahí es donde empieza el cambio"

Entrevista con Asia Zughair, escaladora palestina, parte de la Asociación Palestina de Escalada y partícipe de la película “Resistance Climbing” de Reel Rock.

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A veces suceden cosas curiosas. Estos días me encuentro leyendo el libro “La historia de Miss Hawley. La guardiana de las montañas.”, escrito por la aclamada Bernadette McDonald.

En uno de los capítulos iniciales, Elizabeth Hawley está a punto de comenzar un trabajo para la UNRWA donde su tarea iba a consistir en escribir sobre la situación de las personas refugiadas de Palestina. Más de 60 años después, el pueblo de Palestina no sólo no haya encontrado la paz sino que se encuentra abandonado a su suerte mientras su genocidio está siendo trasmitido por las redes sociales. 

Yo seguía a Asia desde hacía tiempo en sus redes sociales. Hace relativamente poco acabó la gira por Estados Unidos junto al equipo de la película “Resistance Climbing” de Reel Rock. Así que un día, por fin me decidí y le puse un mensaje invitándole a participar en esta entrevista. Aceptó.

Durante nuestra llamada, acordamos, sin embargo, de que este texto no iba a versar sólo sobre la guerra. La guerra es ahora y es el presente. Sin embargo la situación que viven las personas de Palestina no va a cambiar cuando la guerra acabe. Porque no es la primera guerra, no es el primer intento de acabar con la identidad de un pueblo entero. Por ello hemos decidido hablar también de lo que significa ser Palestina cada día. Para que esta entrevista pueda perdurar en el tiempo. Para que la voz de Asia siga resonando fuerte mientras sus derechos no se vean plenamente respetados. Para hacernos conscientes de la responsabilidad que tenemos con ella y con todas aquellas personas que, cada día, tienen que luchar para conservar su vida y su identidad.

Quien es Asia

 

Me llamo Asia Zughaiar. Soy una palestina de 24 años. Me licencié en Bezazel, una academia de arte y diseño de Jerusalén. Allí estudié edición de video y cine documental. En los últimos años he trabajado como profesora de documentales en un colegio de Jerusalén para estudiantes de habla árabe. El curso versaba sobre documentales de animación. También trabajé como editora de videos de bodas y vídeos comerciales. Luego pasé a ser Community Manager. Estuve trabajando cómo Community Manager durante un año, pero ahora, tras el comienzo de la guerra, nadie quiere anunciarse en las redes porque sería demasiado insensible. Así que me quedé sin trabajo y ahora estoy trabajando en el negocio de mi padre. 

Aun así sigo con algunos proyectos personales. Estoy trabajando en la producción de dos documentales: uno es sobre nuestro viaje de Reel Rock a Estados Unidos y el segundo es más un documental que tiene una intención artística. Tengo una GoPro en el coche con la que me grabo mientras conduzco todos los días. También estoy trabajando en el desarrollo de mi propia marca de ropa. ¡En fin! Tengo mucho que hacer estos días.

Kafr'Aqab: “Tierra-Limbo” entre Cisjordania y Jerusalén

Vivo en Kafr'Aqab, a veces llamada "Tierra-Limbo". Antes parte de Jerusalén y está junto al campo de refugiados de Qualandia. Formaba parte de Jerusalén hasta que construyeron el muro del apartheid. Entonces separaron mi pueblo de Jerusalén. Hoy en día seguimos teniendo nuestros carnés de identidad de Jerusalén, pero cada vez que queremos entrar en la ciudad, tenemos que cruzar un checkpoint. Por eso, para las tareas cotidianas dependemos más de la ciudad de Ramallah, porque no tenemos que cruzar ningún checkpoint

Se llama Tierra-Limbo por varias razones. La policía israelí no puede operar aquí porque técnicamente estamos en Cisjordania. Sin embargo, la policía palestina tampoco puede operar aquí porque técnicamente formamos parte de Jerusalén. Por ejemplo, a la hora de pedir una ambulancia, te llega una ambulancia y luego, para conseguir entrar en Jerusalén, tienes que atravesar todo el tráfico de Qalandia y ya si eso llegar a un hospital. Porque en Kafr'Aqab, no tenemos hospitales. Es una ciudad superpoblada con más de 100.00 personas pero no tenemos hospitales. Sin embargo, ofrece oportunidades de vivienda barata a la gente que proviene de Jerusalén y que quiere conservar su carné de identidad de Jerusalén. Así que Kafr'Aqab es un punto intermedio en el que la gente puede permitirse comprar un apartamento y conservar su carné de identidad con todos los privilegios que eso conlleva.

Sobre los checkpoints

He estado cruzando los checkpoints desde el primer grado. No puedo recibir correo en mi ciudad natal. Tengo que cruzar un checkpoint a Jerusalén para recogerlo. Cuando se trata de servicios médicos, tengo que ir a Jerusalén. Y básicamente para todo lo que necesito, tengo que ir a Jerusalén, y para ello tengo que cruzar un checkpoint.

Como soy blanca, no me paran, lo que me hace la vida un poco más fácil

Desde que empezó la guerra, el único checkpoint que tenemos entre nuestra ciudad y Jerusalén, es el de Qualandia. Cuando llegas allí, por supuesto, te registran el coche. Abren todas las puertas y te quitan tu carné de identidad. Tardan unos cuatro minutos en registrar cada coche. Resultado: puedes estar esperando durante horas en un atasco tremendo. 

Cuando empezó la guerra, opté por ir cruzando otro checkpoint más alejado que se llama Hizma. Ese puesto de control es grande y es tanto para israelíes como para la gente de palestina.

Normalmente, como soy blanca, no me paran, lo que me hace la vida un poco más fácil (Asia se ríe). Aun así, todo eso significa que tengo que dar una vuelta enorme cada vez que quiero llegar a Jerusalén. Además, de camino a Hizma, hay otro puesto de control, totalmente innecesario, que se ha puesto ahí para evitar que vayamos demasiado fluido y pretende facilitar el tráfico a los colonos israelíes. Hoy en día, después de que empezara la guerra, toda Cisjordania utiliza la misma carretera, para pasar por los puestos de control de Jabaa y Hizma, porque la otra carretera, llamada DCO, está cerrada casi todo el tiempo. A todos nos paran en ese checkpoint innecesario que está ahí sólo para que los colonos pasen más rápido. Así que, desde que empezó la guerra, cada día, me veo atrapada en este tráfico de locura. 

Al final, creo que es una estrategia. Hace que me den ganas de renunciar a mi vida porque es duro cuando tienes que hacerlo todos los días. Cada vez que sales de tu casa, que te vas de viaje, que vas a escalar te encuentras con este tráfico innecesario y loco. Es agotador.

La guerra

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Después de mi viaje a Estados Unidos, al volver, había entrado en una crisis existencial. Durante ese mes, mientras viajaba, había experimentado una verdadera libertad: ¡carreteras abiertas, espacios verdes infinitos! Sin los checkpoints, sin los soldados, sin miedo ni ninguna mierda por el estilo. Me sentía como en Asia y me sentía muy segura, ligera. Todo era fácil. 

Durante ese viaje me había dado cuenta de lo horrible que es en realidad mi vida en Palestina. Es horrible e inhumana. Volver e intentar adaptarme a mi vida aquí me llevó meses: hice yoga, escalada, senderismo... ¡Incluso di clases de tango! Y de repente llegó la guerra y me devolvió a esa crisis existencial, me devolvió al punto de salida. De nuevo tuve que empezar a cuidar mi salud mental.

Cuando estalló la guerra, durante las primeras semanas, me sentía enferma cada mañana y las pesadillas eran interminables. Todos los días pensaba que nos iban a bombardear aquí, en Cisjordania y Jerusalén, y que estábamos en peligro. 

Estudié en una universidad israelí donde tuve muchos colegas israelíes, entre ellos mi ex compañera de residencia. Todas esas personas, cuando la guerra comenzó, empezaron a escribir sobre cómo Gaza debía ser arrasada. Hablaban de la gente palestina y, en particular de las personas de Gaza, como si fuéramos una teoría, como si no existiéramos y como si no fuéramos seres humanos de verdad. 

Fue allí cuando se me rompió el corazón porque, en mis redes sociales, veía todos esos vídeos de gazatíes siendo asesinados, junto a las historias de mis amigos israelíes publicando sobre cómo todo el pueblo de Palestina debería ser erradicado. 

Por cierto, esto no sé si se sabe pero la gente israelí no nos llama palestinos. Sólo nos llaman árabes. Cómo para los israelíes Palestina no existe, nos imponen esta identidad inventada, no real. Durante mis años en la universidad, no me llamaron palestina. Ni una sola vez me reconocieron como palestina. Siempre fui Asia, la árabe. Y yo les seguí la corriente porque... ¿quién soy yo para cambiar a toda una sociedad?

El 7 de octubre yo no hice ninguna publicación sobre que me alegrara de que ocurrieran los atentados. ¿Quién se alegraría de semejante mierda, quién se alegraría de que muriera gente? Sin embargo, toda esa gente que conocí y con la que pasé mis años en la universidad, sí que publicó sobre lo felices que estaban de que la gente de Gaza estuviera muriendo...

El cambio

Para que las cosas cambien, los medios de comunicación israelíes deberían empezar a tratarnos como seres humanos y no como animales. Los medios de comunicación deberían empezar a retratarnos como sus vecinos, deberían empezar a retratarnos como la gente que somos. 

La gente de Palestina… nos gusta recoger nuestras aceitunas durante la temporada de aceitunas, nos gusta escalar, tenemos trabajos, tenemos vida, amamos la naturaleza, ¡amamos la vida! 

Tenemos maratones y tenemos todas estas competiciones deportivas. Tenemos cafés y nuestras ciudades - nuestros lugares están llenos de vida y amor. Es responsabilidad de los medios de comunicación israelíes empezar a mostrarnos como gente normal y corriente. Ahí es donde empieza el cambio. 

Pero creo que esto es casi imposible y que es demasiado raro que ocurra...

La escalada

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Descubrí la escalada hace cuatro años y desde entonces he estado escalando todos los fines de semana. 

Cuando descubrí la escalada por primera vez, fue porque me apunté a un viaje de escalada sin tener ni idea de lo que iba a hacer allí. Me subí de segunda unas cuantas veces y me enamoré de la escalada. Empecé a ir todas las semanas. En la montaña, con el grupete de escalada, éramos simplemente gente palestina y extranjera. Éramos gente que aceptaba sus identidades y las respetaba. 

Fue entonces cuando, por primera vez, viví la cultura palestina, mi cultura, en las montañas. Comíamos a la manera palestina, mojamos el pan… Y nadie me decía: "Asia, tú no eres palestina". Nadie. Nadie hablaba de mi identidad. A nadie le importaba esa mierda. 

Se ha convertido en el espacio seguro que llevaba años buscando. Cuando estoy en la pared, me olvido de los checkpoints. Me olvido del apartheid. Me olvido de la opresión a la que nos enfrentamos. Así que, sí, desde entonces, voy a escalar todos los viernes. No puedo dejarlo. Así me desconecto de la vida.

La escalada después de que haya comenzado la guerra

Ahora es más difícil. La mayoría de los sectores que teníamos disponibles, ahora no están accesibles. De hecho, hay un sector que nos han robado. Sí, tenemos un sector robado - los israelíes ahora lo llaman Bet-El Crag. Tim y su equipo lo equiparon en su momento, pero ahora los israelíes han añadido más vías equipadas y se han tomado la libertad de llamar el sector suyo. Y ahora nuestro grupo ya no puede escalar allí. 

Unos amigos míos fueron allí antes de la guerra y los soldados los echaron. No podemos escalar donde hay israelíes o colonos. Siempre nos van a echar. 

Hace unos meses, antes de la guerra, mataron a tiros a un joven de 19 años llamado Qusai, cerca del sector llamado Burqa. Le disparó precisamente un colono israelí. Ver ese incidente me recordó cómo me podrían haber matado allí el otro día, cuando los colonos nos echaron exactamente del mismo sector. Esto me hace consciente que, cada vez que salgo a disfrutar la naturaleza, alguien podría matarme. 

Total que ahora siempre decidimos ir al lugar más seguro. Solemos ir a Kinya, que está al lado de donde viven los beduinos. Y también vamos a Yabrud. Al principio de la guerra teníamos demasiado miedo de ir a Yabrud porque estaba mucho más cerca de los asentamientos israelíes y teníamos miedo de que cualquier colono que estuviera loco o cualquier soldado que estuviera loco quisiera matarnos a tiros. Porque es una guerra y es un genocidio lo que está ocurriendo.

Sobre nosotros, el pueblo de Palestina

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Creo que el mensaje que quiero enviar a todo el mundo es simplemente que quiero ser percibida como una chica palestina normal, ordinaria, corriente. 

El pueblo de Palestina, nos merecemos tener los mismos derechos que los israelís, y que estos derechos sean respetados tanto por los israelíes como por todas las demás personas.

Merecemos ir a escalar sin cruzar los checkpoints. Merecemos no tener miedo de los colonos o sentir inseguridad cada vez que salimos fuera. Merecemos disfrutar libremente de la naturaleza que nos rodea. 

En Palestina, miras una montaña, la ves y piensas que quieres ir a escalar allí. Pero primero tienes que investigar y comprobar qué zona es porque te pueden disparar mientras estás caminando allí.

Quiero tener ese tipo de libertad que te permite ir de excursión a cualquier montaña y escalar cualquier ruta que quieras. Sólo porque puedes.


 

Asia Zughaiar: “we need you to see us just as ordinary people. That’s where the change starts”

 

Climbing between the checkpoints - an interview with Asia Zughaiar, Palestinian climber, member of the Palestinian Climbing Association and part of the “Resistance Climbing” Reel Rock movie. 

 

Life is a coincidence. These days I find myself reading the book "The Story of Miss Hawley. The Guardian of the Mountains" written by Bernadette Mcdonald.

In one of the chapters, Elizabeth Hawley is about to start a job for UNRWA where her task was supposed to write about the situation of Palestine refugees. More than 60 years later, the people of Palestine not only have not found peace but are left to their own as their genocide is being broadcasted on social media. 

I had been following Asia for some time on her social media. Relatively recently she finished the US tour with the film "Resistance Climbing" produced by Reel Rock. One day I decided to send her a message and invite her to participate in this interview. She accepted.

During our call, we agreed, however, that this text would not only be about the war. The war is now and it is the present. However, the situation of the people of Palestine will not necessarily change when the war is over. Because it is not the first war, it is not the first attempt to destroy their identity. That is why we have decided to talk about what it means to be Palestinian every day too. So that this interview can endure. So that the voice of Asia will continue to resound loudly as long as her rights are not fully respected. So that we understand our ongoing responsibility towards those who have to fight, every day, to keep their lives and their identity.

About Asia

My name is Asia Zughaiar. I'm a 24 year old Palestinian woman. I graduated from Bezazel, an Academy of Arts and Design in Jerusalem. I studied video art and documentary filmmaking there. During the last few years I worked as a documentary teacher for a college in Jerusalem for Arabic speaking students. The course was about animation documentaries. I also worked as a wedding and commercial video editor. Then I went into becoming a social media manager. And I became a social media manager for a year, but now after the war began nobody wants to advertise in social media as it would be too insensitive. So I am automatically jobless and now I am stuck working at my father's business. 

Also, other than that, I'm working on producing two documentaries: one is about our Reel Rock U.S. trip and the second one is more of an artistic kind of documentary that has an artistic intent. I have a GoPro in my car where I film myself driving every day. I'm also working on developing my own outdoor clothesline. Oh, wow. I have a lot on my plate these days!

Kafr’Aqab: Limbo Land between West Bank and Jerusalem

I live in Kafr’Aqab which is sometimes called “Limbo Land”. It was part of Jerusalem and we're right next to Qualandia refugee camp. We were part of Jerusalem until they built the apartheid wall. They separated my town from Jerusalem. So we still carry the Jerusalem IDs, but we have to cross a checkpoint to enter Jerusalem. Therefore, for every day's chores we rely more on Ramallah because we don't have a checkpoint in between us and Ramallah. 

It's called Limbo Land because it's a Jerusalem territory but the Israeli police cannot operate here because it's technically in the West Bank. However, the Palestinian police cannot operate in my hometown either because it's technically part of Jerusalem. And, for example, when it comes to ordering an ambulance, you'll get an ambulance and then you have het through all the Qalandia traffic, to go into Jerusalem, and reach a hospital. Because in my hometown, Kafr’Aqab we don't have hospitals. We have about 100,000 people living here already and it's becoming way overpopulated because it offers cheap housing opportunities for people from Jerusalem who also want to keep their Jerusalem IDs. It’s important to keep your Jerusalem ID so you don’t lose your privileges. So Kafr’Aqab is this middle ground where people and newlyweds can afford to buy an apartment but also get to keep their IDs.

About the checkpoints

I've been crossing checkpoints since my first grade. I cannot get mail in my hometown. I have to cross the checkpoint to Jerusalem to receive my mail. When it comes to medical services, I have to go to Jerusalem. And basically everything I do, I have to go to Jerusalem, my city, and cross checkpoints. 

Since the war started, the one checkpoint that we have between us and Jerusalem, the main one, is the Qualandia checkpoint. When you get there, they search your car vigorously. They open all the doors and they take your ID. And it takes about four minutes to search each car. Result: you can be waiting there for hours. 

After the war started, I opted to go through the other more far away checkpoint that is called Hizma. That checkpoint is a big one and it is both for Israelis and Palestinians. 

Usually, because I look white, they don't stop me which makes life a bit easier for me (Asia laughs). However it means that I have to take a huge turnaround every time I want to get to Jerusalem. Moreover, on the way to Hizma, there's another checkpoint, a completely unnecessary one, that is put there to prevent us from going too fast and aims at facilitating the traffic to the settlers. These days, after the war started, all of the West Bank uses the same road, to get through to Jabaa and Hizma checkpoints, because the other road called DCO is closed almost all the time. And we all get stopped at that unnecessary checkpoint that is there only so the settlers pass faster. So we've been stuck in this insane traffic since the war started. 

In the end, It's a strategy. It makes me want to give up on my life because it's hard when you do it every day. Let's say you're going on a trip or you're going climbing and then you're met with this extra one and with unnecessary traffic each time. It's exhausting. 

The war

After going on a month-long trip to the US I had gotten into an existential crisis because, during that month, I had experienced a real freedom - open roads, open endless green spaces! No checkpoints, no soldiers, no fear or any shit like that. I felt just like Asia and I felt very safe and light and easy. 

During my trip to the US I had realized how horrible my life in Palestine actually is. It’s horrible and it's inhumane. Coming back and trying to readjust to my life here took me months: I did yoga, climbing, hiking… I even took tango classes! And all of a sudden the war happened and the war sent me back to that existential crisis, it set me back to square zero and again I had to start working on my mental health.  

When the war struck, during the first few weeks, I was feeling sick to my stomach every single morning and the nightmares were endless. I kept thinking every day that we were going to get bombed here in the West Bank and Jerusalem and that we were in danger. 

As I said before, I went to an Israeli art school where I had many Israeli colleagues, including my ex-roommate. They all posted about how Gaza should be flattened and they all talked about Palestinians and Gazans as if we were a theory as if we didn't exist and as if we weren't living breathing humans. After the war struck I was heartbroken because, on my social media, I could see all these videos of Gazan's getting killed next to the stories of my Israeli friends posting about how all of the Palestinians should be eradicated. 

By the way, they don't call us Palestinians. They only call us Arabs. They think Palestine doesn't exist. So the Israelis, they impose this identity that they created for me, for us. During my university years, I was not called Palestinian. Not once I was recognized as a Palestinian. I was always Asia, the Arab. And I had just gone along with it because… who am I to change a whole society? 

I didn't post about myself being happy about the attacks of 7th of October happening. Who would be happy about such shit, who would be happy about people dying? But then, all those people I actually knew and spent my university life with, they posted about how happy they were that people from Gaza were dying…

About the change

To make things change, the Israeli media should start treating us like human beings and   not like animals. The media should start portraying us, the Palestinians, as their neighbors, they should start portraying us for who we are. 

We like to collect our olives during the olive season, we like to climb, we go to work, we have a life, we love nature, we love life! We have marathons and we have all these sports competitions. We have all these cafes and all these places that are just full of life and full of love. This is the Israeli media’s responsibility to start picturing us as regular, ordinary people. That's where change starts. 

But I think this is almost impossible and It's just too weird to happen... 

About the climbing

I discovered climbing four years ago and I've been climbing every weekend since. 

When I first discovered climbing I had gone on this climbing trip having zero ideas about what they were going to do there. I went on a few top ropes and I just fell in love with it and started going back every week. And while in the mountain, with the people there, we were only Palestinians and foreigners, lots and lots of foreigners. So we were just people that were accepting their own identities. 

It was then where, for the first time, I saw my Palestinian culture in the mountains. We were eating the Palestinian way. We were dipping. We were eating the bread. Nobody was there telling me, Asia, but you're not Palestinian. No one. No one was commenting on my identity. Nobody gave a shit. 

It felt like the safe space I was looking for years. When I'm on the wall, I forget about the checkpoints. I forget about the occupation. I forget about the oppression that we face. So, yes, since then, I've been climbing every single Friday. I cannot let go of it. It's how I disconnect from life. 

Climbing after the war has started

Now it’s more challenging. Most of the crags that we had available are just completely unavailable for us. Actually, there is this one crag that is now stolen from us. Yeah, we have a stolen crag - Israelis now call it Bet-El Crag. It was bolted by Tim and his team but now Israelis added more bolted routes there and they took the liberty of calling the crack theirs. And now we, the Palestinians, can no longer climb there. 

A few friends of mine before the war went there and the soldiers kicked them out. We cannot climb where Israelis or settlers are. We will always get kicked out. 

A few months ago, before the war, a 19 year old guy called Qusai was shot dead near the climbing crag called Burqa. He was shot by a settler. Seeing that incident reminded me of how I could have been killed the other day when we had been kicked out by the settlers from the exact same crag. How every time I go out into nature, I could be killed. 

So now we always decide to go to the safest place. We usually go to Kinya, which is next to where the Bedouins live. And we go to Yabrud. At the beginning of the war we were too scared to get to Yabrud because it was much closer to Israeli settlements and we were scared that any settler who's mad or any soldier who's mad would like to just shoot us dead. Because it's a war and it's a genocide that's going on. 

About us, Palestinians

My one message to everyone is that I want to be perceived just as an average, ordinary Palestinian person. 

The Palestinians, we deserve to get equal rights, we deserve our rights to be respected by Israelis and everyone else.

We deserve to go climbing without crossing checkpoints and being afraid of the settlers or feeling insecure. We deserve to enjoy the nature that surrounds us freely. 

In Palestine you look at the mountain, you see it and you think that you want to go hike it. But first, you have to look it up and check what kind of area it is because you might get shot walking that mountain.

I want the kind of freedom that allows you to hike any mountain and climb any route you want. Just because you can.

Asia Zughair, escaladora palestina: "necesitamos que nos vean como gente ordinaria,...