A pesar de la inmensidad de nuestro planeta, la Tierra no deja de ser un lugar finito en recursos. Cuestiones como el cambio climático, el constante incremento de la población mundial o la sobreexplotación de determinadas fuentes han puesto en el foco la imperiosa necesidad de cuidar de los recursos naturales para no agotarlos ni contaminarlos.
El concepto sostenibilidad ha ganado mucha fuerza en los últimos tiempos como idea clave para hacer un uso responsable de los recursos, de modo que en el futuro sigamos disponiendo de ellos y que la supervivencia futura del ser humano esté garantizada. En la agricultura, la sostenibilidad depende principalmente de la adopción de prácticas de agricultura de precisión y una gestión adecuada. Para lograr este propósito, la tecnología se ha convertido en indispensable.
Bases de una agricultura climáticamente inteligente
Cualquier variante de la agricultura, desde la más tradicional y extensiva hasta la moderna y sostenible, no tiene unas reglas estrictas que la definan, ya que las condiciones de cultivo dependen de la ubicación. Sin embargo, sí que hay una cierta base o premisas que deben cumplirse que deben cumplirse. En el caso de una agricultura climáticamente inteligente, su base es la siguiente:
- Producción de forma sostenible: La seguridad alimentaria de la población mundial no se basa simplemente en incrementar la producción a cualquier precio, se ha de hacer de forma sostenible. Además, también se han de evitar otros problemas recurrentes, como el deterioro o el desperdicio de alimentos a lo largo de la cadena de valor. Para cumplir este punto, los agricultores confían en el monitoreo de cultivos para aumentar la productividad del campo usando solo los recursos necesarios en cada momento.
- Adaptación y resistencia: La mayoría de países están experimentando situaciones adversas relacionadas con el cambio climático, como la subida del nivel del mar, que pone en peligro la agricultura en zonas costeras, o temperaturas inusuales. La adaptación implica cambios en las prácticas agrícolas, el uso de nuevas tecnologías o el uso de datos meteorológicos para tomar decisiones de cara al futuro.
- Mitigación: La agricultura se ve afectada por numerosos desafíos climatológicos, como fenómenos meteorológicos extremos, altas temperaturas, sequías e inundaciones. Aunque la mayoría de estos fenómenos no se pueden esquivar, el monitoreo satelital de cultivos puede alertar preventivamente a los agricultores de la posible llegada de estos eventos, ayudándoles a minimizar su impacto negativo.
La tecnología está cambiando la forma de cultivar
La incorporación de la tecnología en las explotaciones agrícolas y la adopción de una gestión más moderna y eficiente han creado un ecosistema completamente nuevo. Los agricultores ya no toman decisiones críticas basándose en su instinto o en suposiciones, consiguiendo una gestión más eficaz y rentable, optimizando las operaciones y el uso de insumos.
Variedades de cultivo resistentes al clima
Aunque todavía hay agricultores que tienen reticencias respecto a los cultivos modificados, la realidad es que los nuevos híbridos, adaptados a condiciones de cultivo desfavorables, pueden impulsar el crecimiento de la agricultura en regiones áridas o con menos recursos económicos.
Conocer el régimen de temperaturas y la cantidad de precipitaciones de una región puede ayudar a determinar qué cultivos prosperarán mejor. Para facilitar esta labor y, además, contar con otros datos también relevantes, las plataformas de agricultura de precisión con monitoreo satelital, como EOSDA Crop Monitoring, son muy útiles.
Reducción de las aplicaciones de productos químicos
La agricultura tradicional se ha apoyado en el uso de productos sintéticos, como fertilizantes o pesticidas, para proteger y mejorar la producción. Sin embargo, estos pesticidas son peligrosos para la salud de las personas y de la fauna y flora que rodea al campo. Asimismo, el uso indiscriminado de fertilizantes sintéticos tiene consecuencias negativas, como las escorrentías que se producen cuando llueve y que contaminan las masas de agua o la dependencia de las plantas que genera un círculo vicioso donde es necesario aplicar cada vez cantidades mayores.
Para hacer frente a este problema, los agricultores cuentan con diversas técnicas naturales y sostenibles. Por ejemplo, para reponer los nutrientes del suelo, especialmente el nitrógeno, la plantación de leguminosas es una solución ideal. En lo que respecta a los pesticidas, los agricultores pueden deshacerse de las plagas de su campo mediante la rotación de cultivos o favoreciendo a los depredadores naturales de las plagas.
Gestión eficiente del agua
El agua es un bien escaso que debe ser conservado. El riego generalizado de los campos no solo desperdicia agua, también genera sus propios problemas; por ejemplo, el agua anegada en el campo favorece la aparición de determinadas enfermedades en las plantas, como la podredumbre de la raíz. Para alcanzar una agricultura climáticamente inteligente, técnicas como el riego de precisión, el riego por goteo y la recogida de agua de lluvia son buenos ejemplos de actuación.
EOSDA Crop Monitoring, un sistema integral de monitoreo de cultivos, también juega un papel fundamental en el riego y la conservación del agua. Gracias a índices de vegetación como el NDMI, los agricultores pueden determinar si sus cultivos están sufriendo falta de agua y regar en consecuencia. Otra función interesante es la de crear un mapa de cultivos personalizado que tenga en cuenta los datos de elevación, ajustando el riego en las zonas más propensas a sufrir una estancación del agua. Si también se tienen en cuenta los datos meteorológicos, los agricultores pueden evitar desperdiciar agua regando cuando se prevé lluvia próximamente.
Gestión del ganado
No todas las explotaciones cuentan con ganado, pero aquellas que sí pueden apoyarse en una gestión ganadera sostenible para mejorar la producción agrícola. Actividades como el pastoreo rotativo o la gestión del estiércol sirven para alcanzar los objetivos de reducción de emisiones de metano y, al mismo tiempo, aumentar la productividad.
Aquellas explotaciones especializadas en pastos pueden sacar partido al monitoreo de campos agrícolas de EOSDA Crop Monitoring para controlar la densidad de la hierba y ajustar el traslado del ganado de un pasto a otro.
Es innegable que la tecnología ha mejorado la agricultura. Teniendo en cuenta las dificultades actuales del sector en materia de legislación, meteorología o costes, no es difícil darse cuenta de que para que la productividad mejore es necesario cultivar de forma más inteligente y utilizar las herramientas más modernas disponibles. Solo de esta manera se puede proteger al medioambiente y garantizar la seguridad alimentaria mundial.
Autor: Vasyl Cherlinka
Vasyl Cherlinka es Doctor en Biociencias especializado en Edafología (ciencia del suelo), con 30 años de experiencia en este campo. Licenciado en Agroquímica, Agronomía y Edafología, el Dr. Cherlinka lleva muchos años asesorando al sector privado en este tipo de cuestiones.

