lunes 23.09.2019
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Cuerdas en escalada: cuando el tamaño importa

Imagen de Pexels en Pixabay
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Cuerdas, arneses, cascos, cintas exprés... todo el material de escalada ha sufrido una gran evolución en estos últimos años siguiendo la línea que van marcando los escaladores, con esto a los fabricantes no les ha quedado más remedio que seguir su ritmo, gracias al trabajo conjunto de todos hoy podemos encontrar materiales muy específicos y diferentes para cada estilo de escalada. Pero esta gran diversidad en ocasiones nos crea dudas o incertitudes entre tanta amplia gama de posibilidades de elección, convirtiendo la compra de material en algo difícil o cuando menos complejo.

Entre todos estos materiales de la escalada la cuerda sigue ocupando su papel estrella, sin que haya cambiado mucho su uso a lo largo del tiempo, sigue siendo el material de seguridad básico para la cordada y sólo unos pocos prescinden de su uso, como es el caso de Alex Honnold. Hoy en día la cuerda sigue siendo más o menos igual en cuanto su concepto pero que ha sufrido tremendos cambios en su construcción, grosores y longitudes de uso. Unos factores con una gran diversidad de tipos que hacen dudar al usuario cual es el modelo correcto a elegir, pero de todos ellos quizá sean los dos últimos los más dudas presente ya que el primero es más sencillo dado que los estándares europeos de seguridad avalan cualquier duda y aportan la necesaria tranquilidad al consumidor.

Puestos a entrar en materia vamos a intentar darle un poco de luz a la gran oferta de diferentes diámetros, longitudes y usos de las distintas cuerdas que podemos encontrar en el mercado eso si haciendo referencia sólo a las cuerdas dinámicas o lo que es lo mismo las utilizadas para la práctica de escalada.

Al hablar de todo estos temas siempre hay que introducir un factor corrector, que no es otro que siempre hay que definir el uso que le vayamos a dar nuestras cuerdas, no es lo mismo usar una cuerda “fina” para hacer deportiva a saco con infinidad de descuelgues, caídas, reposos, etc… que una “gorda”.

Quizá lo más sencillo sea empezar entonces por el grosor de la cuerda, un factor que más ha evolucionado en los últimos años y donde la parte tecnológica ha tenido más importancia con los nuevos sistemas de trenzado que han bajado hasta lo increíble los grosores de las cuerdas de escalada.

Una de las grandes definiciones en cuanto al tipo de cuerdas que encontramos en las tiendas es el que tiene que ver con su grosor o diámetro es su clasificación, todas las cuerdas deben contar por norma EU con ella y va en función de su uso individual o conjunta.

  • Gemelas: son las más finas del mercado para uso de escalada, requieren dos cuerdas para ser usadas y ser pasadas conjuntamente por los mosquetones de cada seguro, su uso es para itinerarios de alta montaña o escalada invernal.
  • Dobles: son las más versátiles para la escalada de pared, al igual que las gemelas requieren ser usadas dos cuerdas a la vez, pero la contrario que éstas no es necesario que pasen siempre por el mismo mosquetón de cada seguro, pueden ir chapándose de manera alternativa, simultanea sin que se merme la seguridad de la cordada, son las más recomendables para escalada alpina y para cordadas de tres personas.
  • Simples: son las usadas de manera individual, su uso es mayoritariamente en deportiva.

Una vez visto esta primera clasificación del tipo de cuerdas vamos a hablar de los distintas diámetros de las cuerdas de escalada que podemos encontrar en ellas y que suelen entre los 7,3 mm hasta los 11 mm un abanico demasiado grande si tenemos en cuenta que entre estas dos medidas existen una inmensidad de variedades que nos pueden confundir bastante.

cuerdas-escalada-pixabay

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Aunque parece lioso el tema, lo mejor es usar el sentido común y por tanto la lógica impera, las cuerdas “finas” de menos de 8’6 mm (cuerdas gemelas y dobles) y 8’9 mm (simples) están pensadas y dirigidas para escaladores expertos que necesitan cuerdas poco voluminosas y ligeras para sus escaladas, normalmente todos estos escaladores no rebasan los 70 kg de peso con material de escalada, otro factor a tener en cuenta, y por tanto están bastante alejadas del escalador medio, aparte de que también son más caras y con una vida de uso más limitada. Si somos escaladores normales lo mejor es optar por algo más gordo que nos aporte una mejor relación precio/duración.

Aquí voy a dar mi recomendación personal, por tanto no es la única ni la más valida pero creo que es bastante racional y matizada a cada tipo de cuerdas

  • Gemelas: personalmente las desestimo, es un tipo de cuerda demasiado específica y muy alejada de las necesidades de la mayor parte de los escaladores y si la usas seguro que no necesitas leer esto, sus grosores minimalistas cercanos al 7,8 mm requieren de un uso muy profesional y limitado.
  • Dobles: hay gran variedad de diámetros pero si pensamos en lo anterior, tenemos que tener muy en cuenta nuestro peso corporal, pensar que cuanto mayor sea éste más diámetro habrá que buscar por norma general, todas las cuerdas modernas de más 8,6 mm hasta 8,9 son seguras y válidas para todo tipo de escaladores, las habituales de 9 mm se han quedado un poco fuera del mercado aunque si somos de terrenos escabrosos 1 mm más puede aportar mayor seguridad.
  • Simples: Aquí está el “quid”: las revistas, webs y publicidad nos machacan y llegan a confundirnos, los diámetros han bajado hasta los 8’5 mm, algo impensable hace poco; pero que queda reservado a muy pocos. En este tipo de cuerdas el factor uso es determinante y si somos de mucho descuelgue o de usar la misma cuerda en grupos numerosos no nos va a quedar otra que usar diámetros cercanos a los 10 mm. Si por el contrario somos escaladores de pared y poco descuelgue, un diámetro cercano a los 9,6-8 mm pude sernos suficientes.

Hasta ahora nada nuevo o mejor dicho nada que no supieran la mayoría de los escaladores, pero la gran discusión respecto a la elección de las cuerdas está en que longitud elegir, algo que no es tan sencillo y la muestra la tenemos en que el largo de las cuerdas ha variado más que ningún otro aspecto.

Y ¿cuál es la mejor? A priori no es tan sencillo como parece y la muestra la podemos encontrar en los foros o conversaciones grupales de WhatsApp, nadie puede dar una idea válida y la verdad es más complejo de lo que aparentemente parece. Entonces, ¿Dónde Buscar?.

Bueno, lo mejor es buscar nuestro querido “factor” de corrección y ver cómo afecta a la longitud; no sin antes añadir un pequeño matiz al asunto que no es otro que es necesario saber y conocer los usos locales de las distintas zonas de escalada donde vamos a ir para a si saber lo que se usa en ellas o como están equipadas las distintas rutas.

El uso de distintas longitudes de cuerdas en la escalada ha pasado por muchas longitudes “standard” a lo largo de la historia. De ahí viene también un poco la confusión con distintas y variadas opiniones lo que dificulta enormemente tomar una decisión a la hora de escoger la ideal.

Un modo de verlo es aplicar la medida correcta en función de la actividad de escalada a realizar.

  • Escalada Invernal: en este tipo de escalada, suele haber muchos tramos sencillos e intercalados de secciones más severas por lo que en general unas cuerdas dobles de 60 m y un diámetro de +/- 8, 6 mm ayudan a gestionar adecuadamente los largos ahorrándonos tiempo al hacer menos reuniones, al usar cuerda doble y usar el chapaje alternativo también disminuimos la carga en los anclajes en caso de caída.
  • Escalada de Pared Semiequipada: Nos vale lo reseñado la mayoría de lo dicho en el punto anterior, además en la mayoría de las rutas el recorrido no suele ser muy lineal por lo que se hace necesario una adecuada gestión del uso de las cuerdas dobles en los chapajes. También hay que decir que en muchas rutas clásicas los largos originales son cortos y es posible un empalme de los mismos con el consiguiente ahorro de tiempo
  • Crestas: La parte más difícil de recomendar, lo mejor sería usar una cuerda simple de 8,9/9,2 mm de 40 m, la mayoría de rapeles suelen estar a 15 m y si son más largos suelen estar fraccionados, también se puede complementar con un cordino de 7 mm y 40 m para recuperar la cuerda en los rapeles. La ventaja de llevar una cuerda simple es que es más rápida de manejar ayuda a no tirar piedras y nos permite evolucionar cómodamente en ensamble. La pega es que para usar este tipo de cuerdas y gestionar los movimientos de la cordada se debe poseer la técnica y los conocimientos consolidados y no debe ser usada alegremente, una alternativa es recurrir al uso de cuerdas gemelas de 7,9/8,4 mm y 40 m.
  • Escalada Pared Equipada: Hoy en día la popularización de la escalada ha aumentado el equipamiento de vías de varios largos en modo deportivo, lo que ha favorecido que este tipo de vías se haya convertido en un tipo de escalada muy popular. En este tipo de vías de corte moderno los largos no suelen estar por encima de los 45 m, en la mayoría de este tipo de rutas es complejo combinar los largos, además el roce y el tamaño de las cintas exprés pueden hacernos engorrosa la escalada, como también el peso de la cuerda. La mejor longitud son 50 m así nos evitamos recoger el exceso de cuerda y ahorramos energía, si la ruta no es muy lineal las cuerdas dobles cumplen muy bien, en caso de vías lineales una cuerda simple puede ser recomendable siempre y cuando el descenso sea andando o dispongamos de un sistema de rapel para cuerdas simples como el Escaper de Beal (sistema novedoso pero que no funciona también cuando las cuerdas se apoyan en la pared, la mayoría de los casos).
  • Deportiva: La más sencilla y definida, la mayoría de las rutas de deportiva no suelen pasar de los 20/ 30 m pero cada vez más hay rutas más largas por lo que si buscamos una cuerda que nos valga para casi todo la opción más clara es optar por una cuerda simple de 80 m con un diámetro +/- de 9,8 mm, la pega es que la cuerda pesa mucho y recogerla es cansado, las bolsas nos pueden ahorrar esfuerzo.

Después de todo este rollo lo que nos debe quedar claro es que tener una cuerda para todo es prácticamente imposible, la solución perfecta no existe, así que no queda otro remedio que que darle una vuelta a todo lo anterior para escoger la cuerda que mejor se adapte a nuestro uso normal.

Por si fuera poco con todo lo expuesto anteriormente, hay más factores a tener en cuenta a la hora de elegir nuestra cuerda y que en buena parte condiciona su precio.

  • Peso por metro: importante a la hora de llevar la cuerda o si usamos cuerdas de mucha longitud.
  • Alargamiento: expresado en % y hace referencia la longitud máxima que coge una cuerda ante una caída, va en relación a la longitud; por tanto es importante a la hora a de una posible caída y la distancia de frenado.
  • Fuerza de Choque: desde mi punto de vista algo muy importante dado que afecta en igual grado a nuestro cuerpo como a los anclajes, cuanto sea más bajo menor será el impacto en estos dos importantes aspectos.
  • Deslizamiento funda: en la mayoría de las cuerdas el trenzado es independiente de las dos partes de la cuerda, aunque existen trenzados que eliminan este problema, lo mejor es escoger los valores más bajos.
  • Porcentaje camisa: uno de los datos nuevos que aparecen en las cuerdas, cuanto más alto sea más resistente será la cuerda ante la abrasión o su trabajo en descuelgues.
  • Número caídas: un factor que siempre hace referencia a las caídas de factor 2, algo evitable en escalada deportiva pero posible en su uso en actividades de alpinismo.
  • Tratamientos: dispares, variados y muy distintos son los que ofrecen los fabricantes van desde tratamientos hidrófugos a antiarista, si bien todos ellos están destinados a favorecer o beneficiar las prestaciones de las cuerdas a veces les cargan “problemillas”, peor deslizamiento en los aparatos de aseguramiento, más rizos, más rigidez….

Para acabar sólo nos resta un apunte más no está de informarse a la hora de escalar de cómo están equipadas las vías de escalada del lugar donde pensamos ir, si salimos de nuestra zona habitual y planeamos visitar nuevas zonas, para así poder ver si nuestras cuerdas son aptas para esa zona o por el contrario necesitamos usar algo distinto a lo que tenemos o tener más precaución a la hora de usar nuestras cuerdas.

Ya después de todo este rollo, lo más seguro es que estemos más confundidos que antes de empezar a leer pero si por lo menos hemos conseguido introducir un poco de reflexión a la hora de comprar nuestra cuerda, nos damos por contentos.


Manuel Suárez Meana lleva más de 40 años haciendo montaña de los cuales 25 de manera profesional. Es autor del blog

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