BASURA MARINA

¿Cómo ha acabado ese microplástico en mi plato?

Un amplio espectro de organismos marinos pueden ingerir microplásticos, o bien incorporarlos mediante la ingesta de presas. Esto puede conllevar trastornos en la alimentación y la digestión, así como en la reproducción, entre otros efectos.

Los microplásticos y fibras (en adelante se hablará genéricamente de ellos como microplásticos) se encuentran presentes en prácticamente todos los hábitats marinos a lo largo del planeta, y la densidad de estos elementos, junto con las características propias de las corrientes oceánicas, parecen tener un efecto importante en su distribución, ya que, debido a las diferentes densidades que presentan en función de su composición, éstas propician que se distribuyan ocupando distintas zonas de la columna de agua y los sedimentos bentónicos 130 . El conocimiento sobre los posibles efectos de los microplásticos sobre la biota marina está todavía en desarrollo, y es mucha la información que está creciendo en los últimos años 35 . La presencia de estos microplásticos puede afectar a los seres vivos de diversas formas, principalmente:

a) ser ingeridos,

b) transferirse a lo largo de la cadena trófica,

c) interaccionar en la incorporación de otros contaminantes y

d) proporcionar un nuevo hábitat en el medio marino .

Sin embargo, de acuerdo con diversos autores (84, 122, 130, 298, 299) el impacto relativo de los microplásticos está muy relacionado con su tamaño: Los microplásticos entre 1 y 5mm serían más susceptibles de afectar a la alimentación y la digestión de ciertos organismos, mientras que aquellos del tamaño de micras pueden ser ingeridos de manera activa por pequeños invertebrados, pero también excretados. Un caso importante es el de los nanoplásticos, que en algunos casos pueden incluso permear en las membranas celulares de los organismos, alterando su estructura, actividad, y por tanto su función, como se ha mencionado anteriormente.

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Ingestión de microplásticos

Un amplio rango de biota de ecosistemas pelágicos y bentónicos ingiere, potencialmente, microplásticos de pequeño tamaño (21, 35, 300) . Algunos estudios que han investigado el color y el tamaño de los microplásticos en relación a su confusión con presas, han encontrado que los microplásticos de ciertos colores o tonalidades son, en algunos casos, más fácilmente confundidos con presas por parte de los organismos planctónicos 301 . Dado que hay gran variedad de microplásticos cuya densidad les mantiene flotando cerca de la superficie, estos se encuentran disponibles para un amplio rango de organismos que interaccionan con o forman parte del plancton, como son las larvas de importantes especies de interés comercial (35, 302) .

Un amplio espectro de organismos marinos, incluidos corales, invertebrados como moluscos y crustáceos, peces, aves, tortugas e incluso cetáceos, pueden ingerir microplásticos, o bien incorporarlos mediante la ingesta de presas (130, 178, 273, 303 ). Esto puede conllevar trastornos en la alimentación y la digestión, así como en la reproducción, entre otros efectos como, por ejemplo, bloquear los apéndices utilizados para obtener comida u ocluir el paso por el tracto intestinal de algunos organismos, así como limitar la ingesta de comida y por tanto reducir la cantidad de energía disponible (35, 273, 304, 305) , al igual que ocurre con los macroplásticos en otros organismos como focas, aves y tortugas. Sin embargo, hay otros animales, como los poliquetos, que pueden eliminar materiales indeseados como los microplásticos sin sufrir daños asociados (70, 124) , aunque en todas las especies, dependiendo del tamaño, estos elementos pueden sufrir translocación (transporte cambiando de tejido) al sistema circulatorio u otros órganos.

En algunos casos, los mecanismos de alimentación de los organismos no les permiten discriminar entre presas y microplásticos y los ingieren indistintamente, o bien los ingieren intencionadamente al confundirlos con presas (86, 125, 130) , por ejemplo, en el caso del plancton. Las rutas de exposición e incorporación de microplásticos, además, no tienen por qué ceñirse sólo a la ingesta propiamente dicha, sino que, en algunos casos, como en el de los cangrejos, estos también pueden incorporarse a través e las branquias hacia el sistema circulatorio (306) .

Añadido a todo lo anterior, es relevante para el equilibrio de los ecosistemas marinos tener en cuenta el efecto de la presencia de microplásticos en heces. Por ejemplo, en el caso de los pellets fecales del zooplancton, este sirve de alimento para otros organismos y además influye en el flujo vertical oceánico de materia orgánica, habiéndose planteado que la presencia de microplásticos en estos pellets fecales podría producir alteraciones en dicho flujo y favorecer, a la vez, el transporte de microplásticos hacia otras zonas y compartimentos ambientales (255) . Los estudios recientes que se están publicando abren además nuevas preguntas sobre el impacto de los microplásticos en otros flujos de sedimentación en los océanos. Por ejemplo, Long et al. (2015) (307) han estudiado el efecto de la presencia de estos elementos en la tasa de sedimentación de agregados de fitoplancton, y han encontrado que como efecto de la incorporación de microplásticos, las tasas de hundimiento de los agregados de diatomeas disminuyeron fuertemente mientras que las tasas de hundimiento de otros agregados aumentaron.     

Imagen por Beatriz Hernández Pino de Ecologistas en Acción

 

Transferencia a lo largo de la cadena trófica

La ingestión de microplásticos por or ganismos de los eslabones inferiores de la cadena trófica (fitoplancton y zooplancton) puede ser una ruta de entrada para niveles superiores de la cadena trófica (259, 308) , a través del consumo de presas previamente conta- minadas por estos elementos (178) . Además, el hecho de que parte del zooplancton realice migraciones diarias a diferentes profundidades le convierte en un vector de transporte de microplásticos hacia mayores profundidades de las que habitualmente se encuentran estos elementos, estando disponibles para diversas cadenas alimenticias (56) . Estudios realizados en los últimos años han demostrado la transferencia trófica de microplásticos entre peces y cigalas, y entre copépodos y macrozooplancton (100, 136) . Aunque aún son escasos los estudios de transferencia trófica hasta los eslabones superiores de aves acuáticas y mamíferos marinos, algunos trabajos, como por ejemplo el realizado por Ericksson y Burton en 2003 (275) , ya han demostrado esta transferencia. En este caso, encontraron microplásticos en lobos marinos, y los investigadores determinaron que la presencia se debía a la ingesta de Electrona subaspera (una especie de pez linterna), que a su vez había obtenido los microplásticos ingiriendo copépodos, que se encuentran dentro del mismo rango de talla que los microplásticos finales encontrados en los lobos marinos (178) 

Texto originalmente publicado en el informe producido por Ecologistas en Acción (Basuras marinas, plásticos y microplásticos: orígenes, impactos y consecuencias de una amenaza global) bajo licencia CC BY-NC-SA 3.0 ES No se ha realizado ningún cambio en el contenido del texto original.

Para consultar todas las referencias, ver página 42 en adelante.

 

 

 

 


 

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