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La felicidad es un estado de conciencia

¿Alguna vez has oído hablar del noble sendero óctuple?

Nena-Díamon1

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¿Alguna vez has oído hablar del noble sendero óctuple? La primera vez que escuché acerca de esto, fue hace ya algunos años en una charla de filosofía budista, esas que duran horas, de donde salgo como flotando aclarada y al mismo tiempo confundida, pero que me encantan.

El maestro habló de la teoría del āria sṭāṅga mārga (en sánscrito) o noble sendero óctuple, la cual, me pareció interesante, profunda, bonita y llena de matices. La verdad es que para es momento tanto conocimiento no calaba en mi sistema, sin embargo, anoté todo lo que decía el maestro y me fui a casa con toda esa información en el bloc de notas de mi teléfono celular.

Pasaron los meses y el sendero no se me olvidaba, venía a mi mente de vez en cuando. Finalmente, leí una y otra vez las notas, y después de poner todo mi esfuerzo en prestar real atención y reflexionarlo, encontré en él un manual muy completo, sencillo en la teoría, complejo en la práctica (pero no imposible) acerca de cómo alcanzar eso tan preciado que todos llamamos FELICIDAD.

Según las tradiciones budistas, no es más que el camino idóneo para erradicar o, por lo menos, controlar el sufrimiento humano. Aunque las palabras que usó el maestro aquella vez podrían ser demasiado sublimes y hasta trascendentales para esta mente mortal, yo lo interpreté e hice mío de esta forma. El noble sendero óctuple” recita así…

Rectos pensamientos: una mente disciplinada puede ser nuestro mejor amigo y una mente desordenada, nuestro peor enemigo. Traducir los pensamientos como semillas, para después cultivar las mejores acciones. Aceptar la responsabilidad de los pensamientos. Si la dejamos, la mente condiciona lo que somos. Meditación consciente es lo mismo que auto-observación. Cuando surje el pensamiento negativo, inmediatamente, hay que corregirlo, sustituyéndolo por uno positivo.

Rectas intenciones: ¿Qué nos mueve e inspira hacer las cosas? De todo, de lo bueno y no tan bueno, saldré beneficiado. Intentar dejar a las personas mejor de lo que las encontramos. Impacta más una mala intención que una mala acción. La gran importancia de descubrir el propósito de nuestras vidas.

Rectas palabras: Las palabras también son una forma de dar y recibir, los chismes, las críticas dañinas, la contaminación espiritual que trae el juzgar. Ser más acertivo con nuestra comunicación, no sabemos lo que se esconde detrás de las circunstancias de cada persona. Cuidado con las curvas que lanzamos, porque como boomerang, se nos devuelven. Siempre se verá peor el que critica que el que está siendo criticado ¿Puede alguien, realmente, confiar en mi?

Rectos medios de vida: “ahimsa” significa no hacer daño, o por lo menos no fregar la vida de nadie que pase por nuestro camino. La palabra odio debería desaparecer de todos los idiomas emocionales. Trabajar cada día por construir un buen medio (presente), el fin (futuro) llegará solo porque siempre terminará siendo el presente. No vivo para trabajar, trabajo para vivir. Entenderse a uno mismo es la verdadera felicidad.

Recta conducta: aceptar, ahora, la responsabilidad de las acciones. Recta acción, acción desinteresada. No sólo estar pendiente de lo que voy a recibir, sino tratar de dar y luchar, mil veces, por olvidar la recompenza. Va de amar lo que hacemos y que eso que hacemos, por más pequeño que sea, tenga alguna influencia positiva y real en nuestro entorno. Empatizar más, los zapatos de otros suelen estár más apretados que los propios. ¿Cuándo fue la ultima vez que hice algo por alguién que me necesitaba?

Recto esfuerzo: distribuir toda la energia en cosas que valgan la pena (uno más que nadie lo sabe) que nos hagan sentir orgullosos y valiosos. Darle la real importancia a los principios e ideales. Implicarse con corazón, aceptar los cambios y entender que todos tenemos nuestros procesos.

Recta atención: nos cuesta ser felices porque la mayor parte del tiempo estamos desatentos y desconectados. Hacer las cosas con cariño, con la conciencia en el aquí y ahora… este es el primer y ultimo dia. Si estamos distraidos se nos cuelan todo tipo de pensamientos. Aprender a controlar nuestras emociones. No puedo cambiar la vida de nadie, pero sí puedo cambiar la mía.

Recta concentración: el espacio para la meditación está en todas partes y a toda hora, tanto en el atardecer silencioso, como en el ruidoso tráfico. Llegar a nuestro centro, contactar con la esencia de nuestro maestro interior. Cultivar el sano optimismo, el agradecimiento y la tolerancia. El sentido del humor es un antídoto.

Este paseo no es un recorrido que va de principio a fin, superando etapa por etapa y ¡voilà, llegamos a la meta! sino que es un estado constante de conciencia en donde vamos y volvemos porque, continuamente, estamos aprendiendo y nunca dejamos de hacerlo. Work in progress.

Siempre se construye mejor la segunda vez.

 

Mientras escribo escucho a Aron Wright - Build It Better

 


 

Nena es comunicadora audiovisual especializada en la fotografía de viajes y documental.

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