Crean el primer mapa mundial de áreas naturales sin acceso por caminos o carreteras

¿Cuánta superficie sin carreteras queda en la Tierra? ¿Cuál es el coste ecológico de esta extensa red que la puebla?

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Indudablemente las carreteras han solucionado muchos problemas de comunicación. Podemos llegar a casi cualquier parte del mundo. Pero, ¿a qué precio? La Tierra ha quedado dividida en más de 600.000 fragmentos, los ecosistemas funcionan con menor efectividad, y con ello disminuyen los recursos indispensables para nuestra propia supervivencia. Numerosas iniciativas pretenden preservar el patrimonio universal, pero existen aún muchísimos espacios naturales desprotegidos. Espacios que no son contemplados adecuadamente en la agenda de sostenibilidad de las Naciones Unidas.

Un equipo de diez investigadores, provenientes de seis países diferentes y miembros de la Roadless Initiative of the Society for Conservation Biology, ha publicado recientemente un estudio  sobre 36 millones de kilómetro de carreteras que atraviesan diversos paisajes terrestres. El estudio, basado en el centro de Gestión de ecosistemas de la Universidad de Eberswalde en Alemania, ha desarrollado un mapa de zonas sin carretera que divide la Tierra en más de 600.000 fragmentos no influenciados por carreteras, de los cuales sólo un 7% son mayores de 100 km2. Los fragmentos mayores se encuentran en la tundra y bosques boreales de Norteamérica y Eurasia, además de algunas áreas tropicales de África, Sudamérica y Sureste Asiático. Lo curioso es que, de ellos, sólo un 9% está protegido.

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Entre otros problemas para la naturaleza, las carreteras interrumpen el flujo genético entre poblaciones de animales, facilitan la diseminación de enfermedades, e incrementan la erosión del suelo y contaminación de ríos y pantanos. Por otra parte, el acceso de la población humana a zonas remotas aumenta el riesgo de tala ilegal, caza furtiva y deforestación. Y, lo más importante, las carreteras provocan la creación de más carreteras, y con ello la lenta conversión de espacios naturales: lo que el estudio denomina “desarrollo contagioso”.

Según palabras de Pierre Ibisch -autor principal del estudio- el mapa que han desarrollado señala las zonas sin carretera más valiosas. Dichas zonas representan en su mayoría trazas remanentes de ecosistemas funcionales más amplios, importantes para procesos ecológicos como la regulación del ciclo hidrológico y el clima.

Los investigadores usaron una base de datos generada a través de la plataforma OpenStreetMap. “Pese a ser incompleta, era la Fuente de información más fiable para producir un mapa de zonas sin carretera. Nuestros datos sobrestiman las áreas sin carretera, y sabemos que muchas han sido reducidas o incluso han desaparecido ya” afirma Monika Hoffmann, coautora del estudio por la Universidad Eberswalde para el Desarrollo Sostenible y quien llevó a cabo el análisis espacial.

Según Nuria Selva, coautora del estudio por el Instituto de la Conservación de la Naturaleza de la Academia de las Ciencias Polaca en Cracovia: “Todas las carreteras afectan el ambiente de alguna forma, incluyendo trazas de extracción mineral y carreteras secundarias. El impacto puede verse mucho más allá de los bordes de las carreteras, aunque lo más afectado sería entorno a un kilómetro de extensión desde los mismos”.

El estudio demuestra que el programa de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas elaborado en el 2015, ahora llamado Objetivos de Desarrollo Sostenible, presenta conflictos de interés entre generación de crecimiento económico y salvaguarda de la Biodiversidad. Algunos objetivos amenazan zonas aún sin carreteras. Sin embargo, limitar la expansión de carreteras sería la forma más efectiva de conseguir aquellos objetivos relacionados con la preservación del patrimonio natural mundial. La convención de las Naciones Unidas sobre Diversidad Biológica llevada a cabo recientemente en Cancún –Méjico- centra su plan estratégico en los objetivos de Biodiversidad Aichi, y, según el estudio tratado en este artículo, ignora la necesidad de preservar espacios sin carreteras.

“A medida que se expanden las carreteras aumenta la necesidad de una estrategia global para la conservación efectiva, restauración y monitorización de areas sin carreteras y los ecsistemas que comprenden. Instamos a los gobiernos a eludir la construcción de carreteras en áreas remotas aún libres de ellas, lo que sería desastroso ecológicamente hablando” concluye Pierre Ibisch.

El estudio es un esfuerzo conjunto del equipo internacional de diez científicos conservacionistas de seis países diferentes, todos ellos miembros de la Roadless Initiative of the Society for Conservation Biology (www.conbio.org).

Artículo con información del portal European Wilderness Society.


 

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