RECOMENDACIONES LITERARIAS DEL MES

Cinco formas de sentir el viento

Nueva entrega de la sección en la que apuntamos de la mano de nuestro colaborador Ricardo Martínez Llorca aquellos libros que, a nuestro juicio, nadie debería perderse.

Expedición del Everest en 1924
Expedición del Everest en 1924

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Con las suelas al viento

Martín Casariego

La línea del horizonte

176 páginas

 

 

 

 

Grandes personajes de todos los tiempos pasados por el tamiz literario del escritor Martín Casariego. Si la historia del viaje es la de una persistente incomodidad: la de permanecer quieto y la de convencerse de que siempre se está mejor en otra parte, nada mejor para ilustrarlo que esta galería de esforzados trotamundos, valerosas viajeras en busca de otras culturas y personajes nada comunes que escribieron la gran Historia pero también pequeñas historias insólitas. Hombres y mujeres excepcionales seducidos por la magia del horizonte y el secreto de la vida intensa. Así asoman a estas páginas desde entusiastas viajeras de la antigüedad, como Egeria; a exploradores, peregrinos y navegantes de todo tiempo como Marco Polo, Ibn Battuta, Hernán Cortés, Domingo Badía, Richard Burton, Sven Hedin o Roald Amundsen y mujeres fuera de lo común, para las que el viaje siempre fue una doble aventura, desde Mary Wortley Montagu, a Alexandra David Néel o Ella Maillart, con la que se cierra este elenco de personajes fuera de lo común.

Nos ha costado incluir un libro más de lo habitual, y no por falta de títulos, sino porque, hasta la fecha, en un artículo en el que aparecía una selección, un libro de perfiles, como este tan bien trazado por Martín Casariego, supone perfiles dentro de perfiles. Los textos son breves y potentes. Casariego ha hecho un extraordinario trabajo sobre los primeros grandes viajeros, y una demostración de lo importante que es la sencillez en la literatura.

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A favor del viento

Jim Lynch

Traducción de Itziar Fernández Rodilla

Alianza de Novelas

368 páginas

 

 

 

Uno de los sueños infantiles que permanecen, para siempre, en los sótanos de la memoria, fatalmente acobardado por el empuje de lo cotidiano y la maldición de llamarte soñador por querer tener un deseo, el deseo de navegar, el deseo de ser Robinson, el deseo del mar. Esta novela, con algo más que tintes autobiográficos, es una reproducción cautivadora de lo que podría haber sido la vida de una familia navegando a vela, dando la vuelta al mundo. Ante esa dificultad, cabe, siempre, quedarse con lo que importa: frente a la realidad, el viento en las velas, frente a los motores del asfalto, la inmensidad del mar y, por encima de todo, saber que vives bajo el cielo. ¿Cómo se puede vivir sin ver el cielo?

Joshua Johannssen ha pasado toda su vida entre veleros. Su abuelo los diseñaba, su padre los construía y competía en ellos; su madre, obsesionada con Einstein, sabe por qué y cómo funcionan (o no). Josh y sus dos hermanos llevan la vela en la sangre, y su patio de juegos fue el estrecho de Puget, en el estado de Washington. Pero tanto su hermana como su hermano huyeron hace muchos años: Ruby a África, entre otros lugares, para hacer buenas obras en tierra, y Bernard a quién sabe dónde en el mar, como fugitivo y pirata. 

Con la sensación de haber llegado a los treinta y uno de repente, Josh (que repara barcos de todo tipo en un puerto deportivo al sur de Seattle) se siente dolido y confuso por lo que quiera que fuese mal en su volátil familia. Sus padres no se hablan, su desconcertado abuelo bebe cada vez más y él mismo (pese a su incesante y cómico frenesí de citas en línea) ni siquiera está cerca de encontrar novia. Pero, cuando los Johannssen se reúnen inesperadamente para la regata más importante en estas aguas (todos juntos en un velero clásico que construían hace décadas), encontrarán sus destinos y llegarán a conclusiones reveladoras.

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En el silencio

Wade Davis

Traducción de Nuria Molines Galarza

Pre-Textos

1.144 páginas

 

 

 

 

Una bellísima edición de un colosal trabajo de diez años. Wade Davis, de quien ya conocíamos su solvencia como escritor de viajes por su obra El río, nos reproduce algo más que la vida del gran mito del alpinismo, George Mallory. Puede uno asustarse ante el volumen, pero la experiencia merece, y mucho, la pena. El libro es la obra maestra que leeremos este año los amantes de la montaña. Un aviso: siendo puro relato, las intenciones de Davis son las de dejar claro quién era Mallory y de dónde venían él y sus compañeros en las expediciones al Everest. Unas personalidades construidas durante la Primera Guerra Mundial en la que todos fueron perdedores, en un imperio británico en decadencia y con unas absurdas luchas fronterizas más allá de Europa. El libro destila literatura, porque permite que sea el lector el que saque las conclusiones. Ya se sabe, la teoría del iceberg: el relato, pese a las mil páginas, solo muestra lo que se ve por encima de la superficie del agua.

En el silencio recrea la historia definitiva de los aventureros británicos que tras sobrevivir a las trincheras de la I Guerra Mundial, siguieron jugándose la vida con el ascenso al Everest.

El 6 de junio de 1924, dos hombres salieron de un campamento encaramado a 7.000 metros en un saliente de hielo, bajo el borde del collado Norte del Everest. George Mallory, de treinta y siete años, era el mejor alpinista de Gran Bretaña. Sandy Irvine, de veintidós años estudiaba en Oxford y tenía poca experiencia en la montaña. Tras más de una década de exhaustiva investigación, el explorador y autor de superventas Wade Davis recrea con gran verosimilitud los esfuerzos heroicos de Mallory y sus compañeros, y sitúa sus destacables logros en un abrumador contexto histórico: desde las ambiciones imperialistas británicas del siglo xix, a la guerra que dio forma a la generación de Mallory. Su país estaba roto y las expediciones al Everest emergieron como un poderoso símbolo de la redención y esperanza nacional. En su extensa exploración, Davis logra crear un retrato atemporal de aquellos hombres tan particulares y de la época tan extraordinaria que les tocó vivir.

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Las puertas del infierno

Richard Crompton

Traducción de Dora Sales Salvador

Siruela

260 páginas

 

 

 

Nos hemos pensado mucho el incluir este libro en la selección. No es montaña, no es mar. De hecho, no es viaje y es ficción. Pero sí, hemos querido hacer una excepción porque es Kenia. Y para todos, Kenia es África. Por una vez, debemos rendir homenaje al gran continente de la exploración del siglo XIX. La novela se nos presenta con el aspecto de una trama de detectives protagonizada por un tipo al que el sistema ha marginado. Sus denuncias le condenan a un exilio y en el exilio, como es de prever, el lugar en el que dan los huesos pasa a ser un personaje tan importante como el protagonista de la historia. El detective y Kenia. África y la denuncia. Siguiendo un tanto la estela de obras como El jardinero fiel, nos llega Las puertas del infierno, que nos mantendrá atados al sillón con tanta maestría como una película de Spielberg. Recordad: existen días de lluvia, uno días en que leer es una opción perfecta.

El detective Mollel, destinado a un pequeño pueblo perdido en un extremo del Parque Nacional de Hell’s Gate como «recompensa» por denunciar la degradación de las altas esferas del Gobierno de Nairobi, está convencido de que su carrera ha terminado para siempre. Además, ¿es su herencia de guerrero masái un lastre para poder desempeñar su labor conforme a las normas del sistema?, ¿y si a pesar de estar del lado correcto de la ley resulta casi imposible discernir dónde reside la justicia? Pero cuando una trabajadora de unos grandes invernaderos de rosas destinadas a la exportación aparece ahogada, Mollel empieza a darse cuenta de que los tentáculos de la corrupción han alcanzado también, ese remoto lugar del país: enemistades tribales, caza furtiva, poblaciones desplazadas, escuadrones de la muerte que superan en número y en armamento a las autoridades encargadas de detenerlos...

A la vez que nos transporta a uno de los escenarios más complejos y fascinantes del continente africano, Crompton radiografía honesta y convincentemente la Kenia actual, una nación que se debate entre el poderoso apego a las tradiciones y el avance irrefrenable de la globalización, logrando así integrar toda la riqueza de una cultura ancestral en una absorbente y contemporánea trama de novela negra.

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Medio planeta

Edward O. Wilson

Traducción de Teresa Lanero

Errata naturae

 

 

 

 

Este es un libro que nos hará ser mejores personas. A la montaña o al mar, lo dicta la experiencia, no hay que ir con el alpinista más fuerte ni con un surfista de competición. Hay que ir con la mejor persona. Al mar o a la montaña, uno debería ir con alguien como Edward O. Wilson, un hombre que no se cansa de construir un proyecto moral, ético, siendo su especialidad las hormigas. La compasión por el hermano incluye cualquier ser vivo. En una época que se califica de Antropoceno, en el que el hombre es el centro del mundo y todo está a su disposición, sin armadura ni batalla, Wilson lucha por una Tierra sin pobreza de ningún tipo. La deriva nos lleva hacia una época cero, sin naturaleza. De ahí esta propuesta, bondadosa, en la que se requiera la bondad como esfuerzo, que es un crecimiento intensivo, en lugar de extensivo, lo cual permitiría salvar a los millones de hambrientos y a todas las especies, incluidos los siete millones de animales y plantas que se calcula que todavía no conocemos. Si hay un libro imprescindible, es éste.

Edward O. Wilson, padre de la biodiversidad, es el biólogo más reputado de nuestro tiempo, uno de los pensadores más influyentes de la actualidad y uno de los mejores divulgadores científicos. Su nuevo libro es un ensayo imprescindible sobre el riesgo al que se enfrenta la biosfera ante el cambio climático, así como un plan realista y necesario para enfrentarlo y garantizar la vida en nuestro planeta.

En un simple parpadeo de tiempo geológico, los seres humanos nos hemos convertido en gobernantes de la vida en la Tierra, pero también en responsables de una extinción masiva de especies (la sexta que ha conocido el planeta en sus 4.500 millones de años) que amenaza con destruir su biodiversidad y pone en entredicho nuestra propia supervivencia. Desaparecen los últimos rinocerontes de Sumatra, pero también incontables especies microscópicas, imprescindibles para garantizar la salud de los ecosistemas. Y si el calentamiento global sigue su curso, el clima se desestabilizará definitivamente y las actuales olas de calor se convertirán en norma. Necesitamos una solución rápida, viable y con un alcance equivalente a la magnitud del problema. Wilson nos propone una: la solución del Medio Planeta. Este volumen es, por tanto, un libro de intervención, el más apasionado y reivindicativo de su autor. Un ensayo de alcance político que se presenta como un bellísimo canto a la riqueza natural y a la preservación de las tierras salvajes. Aquí, el conocimiento científico y el activismo medioambiental se hilvanan con las experiencias personales, las aventuras en los lugares más salvajes y las anécdotas de toda una vida como naturalista.

En última instancia, Wilson se pregunta de dónde viene nuestra especie y qué es hoy en día. ¿Acaso creemos que podremos manejar el planeta como si fuera una nave espacial? Y nos propone una comprensión más profunda de nosotros mismos y del resto de la vida de la que nos ha ofrecido hasta ahora la ciencia y las humanidades.


 

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