domingo 25.08.2019

Propuestas para una Constitución actualizada ecológicamente y en paz con el Planeta

Las organizaciones ecologistas reivindican la necesidad de que la Constitución refleje la gran trascendencia que el medioambiente y la ecología tienen en este momento histórico de las sociedades.

Propuestas para una Constitución actualizada ecológicamente y en paz con el Planeta

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Se cumplen cuarenta años de la Constitución española. Una fecha en la que las organizaciones ecologistas quieren poner el acento en el contenido de la Carta Magna española para denunciar que, al igual que la mayoría de constituciones, no está preparada para dar respuesta a la grave crisis ecológica que vivimos en nuestra sociedad.

La Constitución española antepone el crecimiento económico a la protección de los bienes naturales imprescindibles para la supervivencia, que son cada vez más escasos. Para los grupos ecologistas “resulta inaudito que la actual Constitución española, al igual que muchas otras, no mencionen apenas la naturaleza ni los elementos clave de la vida como el agua, la energía, la atmósfera o los ecosistemas”.

En el proceso actual de reflexión en torno a la reforma constitucional, las organizaciones ecologistas afirman que es urgente e imprescindible incorporar la sostenibilidad ecológica como uno de sus ejes centrales y con la máxima jerarquía normativa. Sin sostenibilidad ecológica, la imprescindible justicia social se queda sin el sustrato natural que hace posible la vida.

Cualquier sociedad que vislumbre su dependencia de la naturaleza y la necesidad de mantener la base material de la vida para poder seguir viviendo y en condiciones dignas y sea consciente del grave deterioro en el que ésta se encuentra ha de tener en cuenta las siguientes propuestas a la hora de redactar o reformar sus Constituciones: 

1. Ha de explicitar y defender la sostenibilidad ecológica y social como un objetivo colectivo central y ha de ser un eje vertebrador de la Constitución.

2. La sostenibilidad ecológica y social ha de tener un rango de máxima jerarquía.

3. Cuando existan incompatibilidades entre desarrollo económico y sostenibilidad ecológica ha de ponerse esta segunda por delante, ya que si no hay sostenibilidad ecológica finalmente no la habrá económica.

4. Ha de proteger la propiedad colectiva y el bien común.

5. Ha de reinterpretar el concepto de seguridad incorporando la seguridad ecológica y de cuidados.

6. Ha de incluir el análisis de la economía ecológica en las propuestas económicas, reconociendo los límites de los recursos y la dependencia de las sociedades y sus economías de la base material de la vida.

7. Ha de proteger la sostenibilidad local y global en los tratados internacionales.

8. Ha de tomar un papel proactivo en la lucha contra el cambio climático, la transición energética, la defensa de la biodiversidad y la prohibición y limitación de residuos peligrosos.

9. Ha de defender la propiedad colectiva de los bienes ecológicos claves para la sostenibilidad.

10. Ha de defender el principio de precaución en la extracción, producción y emisión de residuos cuando las consecuencias son inciertas, complejas o poco estudiadas.

11. Debe desarrollar medidas en torno a: la soberanía alimentaria y la agroecología, el equilibrio ecológico, la movilidad sostenible (y limitación de la insostenible), la conservación de las aguas, el aire y los suelos, la prohibición de armas químicas, la limitación y prohibición de los depósitos de residuos nucleares, el desarrollo energías alternativas y renovables, la protección de los recursos genéticos y microorganismos, la restauración de la biodiversidad en riesgo de extinción, las especies animales protegidas, la prohibición de incluir recursos naturales en el mercado de valores, el desarrollo de tecnologías sostenibles, el derecho a la información ambiental, el fomento de la investigación en sostenibilidad, el desarrollo de la educación para la sostenibilidad.

12. En un contexto de escasez de recursos ha de poner algún tipo de freno a la acumulación privada de bienes naturales.

13. Ha de defender la participación de la población en la gestión ambiental y la defensa de la naturaleza.

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Una Constitución no cambia en sí misma la realidad, pero permite la transición a una sostenibilidad cada vez más urgente y necesaria, dando respaldo a los cambios, limitando el rumbo insostenible y ayudando a cambiar la percepción de la realidad. Para las organizaciones ecologistas no tenemos muchas más oportunidades y es el momento de actuar.

Artículo extraído del informe escrito por Fernando Cembranos para Ecologistas en Acción protegido por una licencia CC BY 2.5 ES


 

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