OCEANOGRAFÍA

Consistencia vs constancia

Uno de los conceptos equivocados es asociar el periodo con una mayor constancia del oleaje.

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La publicación, el otro día, de la entrada sobre la relación entre la altura de ola y el periodo ha dado lugar al debate. Dentro de las conversaciones mantenidas han surgido dudas, que expresan algunos de los conceptos equivocados que comúnmente tenemos asociados al periodo.

Uno de ellos es la afirmación de que un periodo de 15 segundos es un periodo alto. Para un swell sí, pero no dentro del conjunto de ondas que existen en los océanos. De hecho, en los mares y en los océanos, existen ondas/olas con periodos muchísimo mayores. Ejemplos de ello son los tsunamis, el fenómeno de onda larga, y como no las mareas. Un periodo de 15 segundos se debería considerar por tanto como un periodo pequeño y de relativa escasa energía, aunque desde nuestra visión de surfistas 14, 15 o 16 segundos de periodo, representen mucha fuerza (por ejemplo, el Instituto Nacional de Meteorología establece como uno de los criterios de aviso de temporal en su sistema de alarmas, el que en una previsión el periodo supere los 14 segundos).

Otro de los conceptos equivocados es asociar el periodo con una mayor constancia del oleaje. Si bien el periodo y el número de olas que entran durante un espacio de tiempo determinado están relacionados, la realidad es que la relación entre el periodo y la frecuencia es inversa, es decir, cuando mayor es el periodo, menor es el número de olas que llegan a la playa.

Y para entenderlo no hay nada mejor que irnos a los extremos. Pensemos en la marea. La marea es una onda cuya cresta coincide con la pleamar, y su valle con la bajamar. El periodo de la marea es de aproximadamente 12 horas (tiempo entre dos pleamares), y por tanto su frecuencia, o constancia, de 2 mareas al día. Es decir, la marea presenta un periodo muy alto y una frecuencia muy pequeña.

En el otro extremo se encontraría un oleaje local generado por viento, por ejemplo en el interior de una ría o en una bahía. El mar generado localmente por el viento, al tratarse de un oleaje sin contribución de un mar de fondo, viene caracterizado por un periodo corto, 2-5 segundos, y por tanto por una frecuencia muy alta. En una playa azotada por este viento, veríamos que la llegada de olas, aunque éstas sean muy pequeñas, es continua. Muchas olas en poco tiempo.

Por ello, y en mi opinión, cuando en una predicción veamos periodos de entre 12 y 15 segundos, o incluso mayores, deberíamos hablar más que de constancia, de consistencia. En un oleaje caracterizado por un periodo de esta magnitud, cabe esperar que las olas rompan en el pico en una proporción mayor que en un oleaje de menor periodo. Y es que no debemos de ignorar que el que no rompan olas muy frecuentemente en el pico, no significa que las olas no estén llegando a la playa. Lo que ocurre es que, muchas de las que llegan, tienen una altura inferior a la que provoca su rotura en el lugar en el que nosotros estamos esperando. Mientras ésto ocurre, aunque no nos demos cuenta, las olas más pequeñas pasan y rompen en la orilla, una detrás de otra.


 

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