Montaña con niños y jóvenes, evitando riesgos futuros

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Las ventajas de practicar deportes de montaña en la naturaleza son ampliamente conocidas, pero si además, planificas y ordenas las diferentes fases educativas conseguirás el máximo provecho de cada una de ellas.

Así, por ejemplo, a los más niños les gusta explorar, investigar, descubrir… Bien dirigidos, y con su inagotable energía, se consiguen resultados extraordinarios.

A medida que crecen, parece que les inundan sentimientos contrapuestos, un cierto acomodamiento, una “necesidad” de saber para que les va a servir esto  o aquello, quién va o quién no… Acaba importando más el “escenario” que la propia actividad.

Próximos a la edad adulta y a principios de la misma buscan una cierta independencia, pesan mucho las relaciones íntimas (amigos, pareja, etc.) y les parece tener claro lo que quieren. Consiguen definir sus prioridades y es el momento en el que se deciden por uno u otro deporte de montaña.

Para muchos niños y jóvenes parece ser innato, ya desde pequeños se les adivina y nada ni nadie puede evitar que acaben practicando alguno de estos deportes de montaña con verdadera pasión. Es aquí cuando los padres deben actuar según sus conocimientos, posibilidades y planificación educativa para con sus hijos.

En cualquiera de los casos, y aunque no se debería generalizar, los deportes de montaña no son, en sí mismo, competitivos. O por lo menos no lo son contra los demás y sí, en todo caso, contra uno mismo en el ámbito de la superación y evolución personal.

Si además, tenemos en cuenta que estos deportes se suelen realizar lejos de pabellones y pistas polideportivas, sin un volumen grande de espectadores, con amigos de iguales aficiones y sin las tensiones típicas de los deportes puramente competitivos, ganaremos como individuos y como sociedad.

Pero lo mejor de todo esto, es que se acaba convirtiendo en un modo de vivir, en una actitud hacia nuestro tiempo libre o por qué no, en una forma de vida.  En la edad adulta, salir a la montaña y practicar nuestra actividad favorita puede ser vital para “desconectar” psicológicamente del resto de la semana, puede llegar a ser algo casi necesario, para algunos incluso obligatorio o más aún, para muchos de nosotros ya es como una necesidad, estamos “enganchados” a los deportes de montaña. 

Y evidentemente, hay muchos motivos, cada uno tenemos los nuestros, pero está claro que a pesar de los riesgos que algunas de estas actividades suponen, cada vez más y más gente se “engancha” a la montaña.

Pero este campo de juego, los deportes de montaña, pueden ser peligrosos y la formación es requisito imprescindible para disfrutar a tope con la máxima seguridad.

Una formación que debemos incorporar a los procesos de aprendizaje lo más pronto posible. La iniciación a los deportes de montaña en edades bien tempranas ofrecerá los mejores resultados, el mejor aprovechamiento y la mejor disposición en la búsqueda de capacidades físicas, psicológicas y actitudinales.

Los niños, más aun los que viven en las ciudades, necesitan una actividad física que contrarreste el cada vez más peligroso sedentarismo ciudadano. Si además es divertido, se puede practicar en contacto con la naturaleza e implica gran cantidad de valores adicionales, se convierte en una opción muy apropiada como actividad extraescolar o vacacional.

Durante años hemos venido recopilando, probando, modificando…en definitiva, evolucionando en nuestras distintas experiencias formativas con niños y jóvenes. Fruto de ello son incipientes adultos con una amplia competencia y gran capacidad crítica. De esta forma, conseguimos dos cosas fundamentales:

  1. Obtener deportistas ampliamente formados en edades más tempranas (20-22 años) frente a los 26-28 de hace pocos años.
  2. Una gran capacidad crítica respecto a la seguridad, aprendida desde niños. Todo ello es muy importante puesto que en una época clave en la accidentabilidad en deportes de montaña (16-22 años) en la que  los jóvenes no suelen escuchar más que a sus propios amigos y son fáciles de manejar por modas, tendencias y adrenalina, con frecuencia desprecian el riesgo y asumen peligros inaceptables.

 

A continuación te mostramos una infografía donde se muestran los 25 apartados que más tenemos en cuenta en la aplicación de los diferentes estadios formativos. Siempre teniendo en cuenta la evolución del desarrollo de niños y jóvenes durante su formación en diferentes deportes de montaña. Más X indican mayor énfasis en la potenciación de una determinada capacidad, habilidad, etc. de acuerdo a la edad que consideramos más apropiada para ello.

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Artículo escrito por Jorge Membrado publicado originalmente en el portal de montaña Esportverd protegido por una licencia CC BY-SA 4.0


 

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