II PARTE

La ciencia que deberías saber antes de comprar tu protector solar (2)

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En el anterior artículo de esta serie hemos resuelto algunas preguntas frecuentes sobre protección solar. Por ejemplo, si son mejores unos filtros solares que otros, de qué radiación debemos protegernos, cómo afecta la radiación UVA y UVB a nuestra piel, si son seguros los filtros nano y micro o si es cierto que abusar de la protección solar puede afectar a los niveles de vitamina D.

Ese primer artículo de la serie recibió un gran número de consultas, además de las que también nos han llegado a través de las redes sociales mediante la etiqueta #cienciaprotectorsolar. Hoy abordaremos algunas de ellas y, en próximas entregas, resolveremos las que se hayan quedado en el tintero y las nuevas que puedan surgir.

6. ¿Qué es el SPF (factor de protección solar) y cómo se mide?

El factor de protección solar (SPF) viene indicado por un número que figura en el envase y que va del 2 al 50+. El SPF nos indica por cuánto se multiplica el tiempo al que podemos exponernos al sol antes de que aparezca un eritema o enrojecimiento. Así, un SPF 30 multiplica por 30 el tiempo de exposición segura al sol. Si una persona se quemaría en 5 min de exposición directa al sol, con un SPF de 30, bajo esa misma radiación tardaría 30 veces más tiempo en quemarse.

Si un producto tiene SPF, si se especifica en su envase, implica que ha pasado unas pruebas que certifican que ese y no otro es su factor de protección solar. Estas pruebas se hacen in vivo, es decir, sobre piel. Es una de las razones por las que certificar un SPF es algo costoso para los laboratorios cosméticos.

Existen varios métodos de certificación, así que dependiendo del país en el que nos encontremos, el factor de protección solar puede variar y resulta complicado compararlos entre sí, como el FDA americano, el DIN alemán (ya en desuso) o el SAA australiano.

El método europeo es el que más se emplea en la actualidad para certificar el SPF. Se llama método COLIPA.

En 1994 se creó el Sun Proteccion Factor Test Method (método de verificación del factor de protección solar), fruto del estudio de los distintos métodos de evaluación del SPF, con el objetivo de obtener un método validado para todos los países de la Unión Europea, realizado por la Agrupación Europea de Fabricantes de Productos de Cosmética y Perfumería (COLIPA). Por ello es conocido como método COLIPA.

El factor de protección frente a la radiación UVB de un fotoprotector se determina desde 1997 de acuerdo con el estándar de COLIPA. Esto permite una clasificación según el nivel de fotoprotección:

• Bajo: 2, 4, 6.

• Medio: 8, 10, 12.

• Alto: 15, 20, 25.

• Muy alto: 30, 40, 50.

• Ultra: 50+

Para calcular el SFP según el método COLIPA, se valora la dosis mínima de radiación ultravioleta que produce la primera reacción eritemática (o enrojecimiento), perceptible en la piel humana. A esto lo denominamos mínima dosis eritemática (MED). La MED se determina con y sin protección. El cociente entre la MED con y sin protección nos da como resultado el SPF.

Para hacer esta medida se utilizan, dependiendo del método estadístico, entre 10 y 20 personas a los que se irradian 35 cm2 de la piel de la espalda. Para evaluar el SPF se aplican 2 mg de producto por cada cm2 de piel durante 15 min, y se inspecciona la piel también al día siguiente.

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La implantación de esta metodología ha permitido unificar criterios, que todos los laboratorios que quieran especificar un SPF deban someterse al mismo método de evaluación. Por este motivo todos los productos con un SPF determinado han pasado la misma certificación, así se vendan en farmacias o en grandes superficies. Unos y otros son igual de fiables. No obstante, aunque tengan el mismo SPF, se diferencian en muchos otros aspectos tanto o más importantes relativos a la formulación del producto: si resisten al agua, si son para niños, si son más o menos cosméticos, si son hidratantes, la textura, la sensación que dejan en la piel, la facilidad de aplicación, la presencia de otros principios activos interesantes como despigmentantes o antioxidantes, etc.

Hay que tener en cuenta que los datos que se obtienen a través del método COLIPA y que figuran en el etiquetado no tienen en cuenta otros factores como la transpiración, la incorrecta aplicación del producto, la intensidad de la radiación y el lugar de exposición al sol. Por eso es tan importante saber qué SPF nos corresponde a nuestro tipo de piel y cómo debemos aplicar el producto.

7. ¿Qué SPF debería utilizar?

El uso de más o menos SPF depende de dos factores. Uno de los factores, el más relevante, es nuestro fototipo de piel. Así, una piel que se quema siempre y nunca se broncea, como suele ser el caso de las personas pelirrojas de ojos claros, necesitan emplear un SPF muy alto, el de 50 o 50+. Estamos ante un fototipo de piel I.

Una persona que se quema a veces, que puede llegar a broncearse, que tiene la piel, los ojos y el pelo claro, tendrá un fototipo de piel II. A estas personas también se les recomienda utilizar SPF 50 o 50+.

Sin embargo, las personas que nunca se queman y se broncean con facilidad, con piel, ojos y cabello oscuro, pueden utilizar un SPF menor. Entre 15 y 20 es suficiente. Son las personas con fototipo de piel IV.

Así que, a menor fototipo, mayor SPF debemos utilizar. Y ante la duda, hay que preguntar al farmacéutico o dermatólogo, y ser preferiblemente conservadores.

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Fuente: AECC.org

El otro factor a tener en cuenta para escoger el SPF adecuado es el índice ultravioleta (UVI). El UVI es la estimación promediada de la radiación UVB solar máxima que llega a la superficie de la tierra. El UVI depende, entre otros factores, de la cantidad de ozono que hay en la columna atmosférica, de la elevación del sol, de la altitud del lugar y de la nubosidad.

El UVI se mide de forma continua con radiómetros de UV en banda ancha en más de veinte estaciones españolas de la Red Radiométrica Nacional de la AEMET, así como por los espectrofotómetros Brewer de la AEMET situados en A Coruña, Zaragoza, Madrid, Murcia, Izaña y Santa Cruz de Tenerife. Fuera de España se utilizan métodos de medida similares.

El UVI se divide en radiación UV baja (valores 1 a 3), radiación media (valores 4 a 6), radiación alta (valores 7 a 9) y radiación extrema (superiores a 10).

En España, los valores máximos de UVI entre 9 y 11 son comunes al mediodía en los días despejados de verano, sobre todo en Canarias. También se observan valores instantáneos muy altos en algunas estaciones incluso en presencia de nubes. En zonas montañosas el UVI puede presentar valores muy elevados. Por ese motivo conviene ser conservadores a la hora de escoger el SPF adecuado.

Al ser una información sujeta a variaciones, debemos consultar el UVI en los medios y aplicaciones que nos facilitan el dato.

8. ¿Hay protectores solares pantalla total, SPF 100 o SPF por encima de 50?

Las denominaciones han ido cambiando a lo largo del tiempo. En la actualidad ya no se utiliza la denominación pantalla total o SPF 100. Tanto una como la otra se corresponden a lo que actualmente llamamos SPF 50+. No es que hayamos rebajado el factor de protección solar, sino que se ha optado por unificar los criterios y denominar SPF 50+ al factor de protección solar más alto que existe.

El método COLIPA establece que el SPF 50+ (o plus) es la reivindicación más alta que se debe incluir en un fotoprotector de uso común. Esta cifra se reserva a los productos con SPF igual o superior a 60, ya que se entiende que, a partir de ahí, es poca la diferencia de absorción real de radiación entre un producto y otro por más que aumente la concentración de filtros.

Hay excepciones todavía permitidas, como productos específicos para intolerancias graves al sol, antecedentes de cáncer de piel o pacientes oncológicos. Por eso en productos de oncocosmética podemos encontrarnos envases en los que se permite el uso de la nomenclatura antigua SPF 100.

Es tu turno

Este es el segundo artículo de una serie que estamos escribiendo para resolver todas las dudas que nos hacéis llegar a través de los comentarios y las redes sociales. Algunas de ellas, las más repetidas, han sido resueltas en esta entrega. Otras las iremos resolviendo en los artículos siguientes, como si la ropa o las sombrillas pueden protegernos de la radiación ultravioleta, qué diferencia hay entre water resistant y waterproof, si podemos utilizar la crema del año pasado, cada cuánto y cómo hay que aplicar y reaplicar los productos, o si existen filtros solares que son perjudiciales para el medioambiente.

Así que, si tienes alguna pregunta más, déjala en un comentario o envíanosla a través de las redes sociales utilizando la etiqueta #cienciaprotectorsolar.


Sobre la autora: Déborah García Bello es química y divulgadora científica

Este es el artículo 2 de 2 de la serie “La ciencia del protector solar”

La ciencia que deberías saber antes de comprar tu protector solar (1)

La ciencia que deberías saber antes de comprar tu protector solar (2)

Artículo escrito por Déborah García Bello, química y divulgadora científica, publicado originalmente en el Blog de la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco protegido por una licencia CC BY-NC-ND 4.0


 

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