Peligro y espectacularidad unidos en el Caminito del Rey

Ingenieros, un monarca, obreros, aventureros y curiosos. Todos ellos y más han atravesado a lo largo de los años el desfiladero de los Gaitanes a través del Caminito del Rey.

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En el Caminito del Rey, el visitante se siente pequeño y atrapado (imagen: Almudena Fernández)

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peligro-espectacularidad-unidos-caminito-rey-1Ingenieros, un monarca, obreros, aventureros y curiosos. Todos ellos y más han atravesado a lo largo de los años el desfiladero de los Gaitanes a través del Caminito del Rey, denominado así por la visita del rey Alfonso XIII en 1921 para inaugurar la obra que permitía el paso de los trabajadores de la Sociedad Hidroeléctrica del Chorro. Todos han contribuido a desarrollar una apasionante leyenda sobre este paso de vértigo.

Una brecha en la roca entre Ardales, Álora y Antequera

El río Guadalhorce es el autor de una garganta abierta entre rocas calizas y dolomías. Esta obra de la naturaleza, el desfiladero de los Gaitanes, se esconde en la provincia andaluza de Málaga, entre los municipios de Ardales, Álora y Antequera. Allí, la impetuosidad del río y los efectos de la erosión han perfilado una arquitectura vertiginosa a lo largo de 3 kilómetros con paredes que sobrepasan los 300 metros de altura y con menos de 10 metros de ancho en algunas zonas. El interés geológico del paraje se completa con el variado origen de las piedras que protegen cuevas, alveolos y nidos de erosión en los que hoy se pueden observar modestos puestos vigía de palomas y aves carroñeras.

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El río se ha encargado de dar forma a la garganta (imagen: Almudena Fernández)

La industria hidroeléctrica, el origen del Caminito del Rey

peligro-espectacularidad-unidos-caminito-rey-3El Caminito del Rey fue la respuesta a la necesidad de la Sociedad Hidroeléctrica del Chorro de unir los saltos de agua del Gaitanejo y El Chorro. Así, a principios del siglo XX, se construyó un paso a 100 metros de altura en el desfiladero de los Gaitanes, cuya finalidad era facilitar el transporte de materiales, así como los trabajos de mantenimiento y el paso de los empleados de la hidroeléctrica.

La obra, sencilla en materiales –vigas de acero y plataformas de hormigón- y compleja en construcción –anclajes en la pared, un puente colgante y una caída libre de 100 metros-, tuvo tal relevancia que fue inaugurada por el mismo rey Alfonso XIII.

La leyenda negra crece

El paso de los años no fue en balde para el Caminito del Rey. La industria encontró otros métodos más modernos para cubrir sus necesidades y el paso por los Gaitanes se deterioró por falta de mantenimiento: sin barandillas, tramos derruidos y con las vigas de soporte como único apoyo, la pasarela de menos de un metro de ancho se convirtió en un peligro.

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Las pasarelas discurren por angostos espacios (imagen: Almudena Fernández)

Los años 90 fueron los más negros para curiosos y aventureros. El Caminito del Rey conservaba su atractivo como impresionante sendero en una garganta rocosa, pero amenazaba derrumbes con cada pie que se le ponía encima. Pese a suponer un riesgo para la vida, atravesarlo se convirtió en el reto de muchos, ya que la fama del paso crecía a medida que se narraban sus peligros.

El fallecimiento de cuatro excursionistas fue el punto de inflexión. Los accesos al Caminito del Rey se cerraron en 2001. Sin embargo, ni esta medida ni las multas a quienes intentaban pasar fueron impedimento para los más osados que querían experimentar el subidón de adrenalina que siempre ha evocado el Caminito del Rey.

Tiempo para disfrutar de una travesía mítica

El interés histórico, geológico y aventurero del Caminito del Rey no ha parado de crecer. La reapertura al público en 2015 con las necesarias medidas de seguridad ha permitido disfrutar de un paseo de vértigo que no ha perdido nada de su espectacularidad. El visitante recorre la pared del desfiladero a través de nuevas pasarelas desde las que puede contemplar la fuerza que agua y viento han ejercido sobre la roca. Un vistazo hacia la profundidad de la garganta regala al visitante el conocimiento del curso del río que hace años se abrió camino y favoreció la industria hidroeléctrica. La mirada hacia lo alto permite descubrir entre las escarpadas puntas el vuelo de buitres leonados que buscan sus presas.

El ferrocarril parece vigilar al visitante desde la ladera opuesta. La vía, que une Málaga y Córdoba, se terminó de construir el 1866. El tramo a través del Caminito del Rey fue el más complicado de construir debido a la dificultad del terreno. Sin duda, supuso un fuerte impulso para las pequeñas localidades de la zona.

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La obra ferroviaria tuvo que sortear numerosos obstáculos naturales (imagen: Almudena Fernández)

El Caminito del Rey es un ejemplo de cómo una necesidad industrial en un lugar único por su formación natural genera historia. Una historia que al cabo de los años cae en el deterioro físico, algo que no hace más que contribuir a desarrollar una leyenda negra que alimenta retos, adrenalina y emoción. Una experiencia de la que hoy se puede disfrutar.

Artículo e imágenes de Almudena Fernández para la Revista Wilco


 

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