Esquí de montaña: consejos útiles para la nueva temporada

Con el nuevo comienzo de la temporada surgen una vez más las mismas preguntas de todos los años: ¿qué me llevo, qué me pongo, con quién voy, a dónde voy…?

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Todas estas preguntas a veces son muy difíciles de responder porque encierran trampas y variantes que nos hacen poder elegir sea un auténtico acertijo.

Lo cierto es que responder a todas ellas de una manera concluyente es imposible, las formas de entender y vivir la montaña son determinantes a la hora de preparar nuestra salida.

Desde mi modesta experiencia voy a intentar dar una serie de respuestas a estas preguntas, siempre desde mi perspectiva que es la siguiente: yo voy a la montaña a esquiar, ésta es mi opción personal y no tiene por que ser ni la mejor ni la que debamos escoger.

Lo primero de todo hay que responder con honestidad a la siguiente pregunta: ¿voy a la montaña a esquiar? O, por el contrario ¿esquío para hacer montaña?, estas dos sencillas preguntas encierran de una manera racional nuestra filosofía en este asunto.

Pero vayamos por partes, lo primero que hay que responder es ¿qué me llevo? No hay duda al respecto de que lo primero que debo llevar es un equipo que me permita esquiar, por lo tanto me olvido de esos esquís de Anoréxico-light y me decanto por unos buenos esquís bajadores con talla y cotas acordes a mi forma de esquiar. Mejor que unos específicos de travesía es mejor elegir por modelos de freeride que poseen unas líneas semejantes a estos pero con una estructura interna mucho más proclive a las nieves difíciles. Lo mismo ocurre con la botas, hoy el mercado ofrece estupendas piezas con una adecuada relación de peso y capacidad de bajada, si queremos disfrutar de una estupenda bajada tendremos que escoger un modelo que al menos tenga tres cierres como mínimo. El tema de las fijaciones es mucho más fácil puesto que en el mercado las opciones son validas para simultanear las dos posibilidades.

Dentro del equipo hay una pieza que es insustituible y que debe ser considerada como una sola, el referido a la seguridad: Arva, Pala, Sonda, Teléfono o radio y Botiquín. Estas piezas deben ser consideradas como uno solo y no pueden faltar en nuestra mochila, además de ser condición inexcusable estar familiarizado e instruido en su uso, no olvidemos que el Arva debe ser comprobado en cada salida, comprobando alcance, potencia e interacción con los otros del grupo.

Una vez marcado lo inexcusable vamos a detallar lo que nos puede acompañar:

  • Mochila: la que permita llevar con comodidad nuestro equipo sin que resulte un trasto pesado; para salidas no muy técnicas una de 20-30L debería bastar, para las otras con 35-40 L sería suficiente.
  • Bastones, los telescópicos son los más cómodos, aunque su tendencia a la vibración y rebote en los descensos nos pueden hacer incomoda esa bajada.
  • Cuchillas, hoy las nuevas líneas de cotas en nuestros esquís las han hecho obligatorias, hay que contar que con ellas el esquí pierde adherencia y la traza no es tan recta en la fase de deslizamiento del esquí.
  • Casco, indispensable para la bajada, si nos ponemos el cinturón en el coche, ¿cómo no nos ponemos el casco para bajar una pendiente a 50 km/h o entre un montón de piedras?
  • Sistema de hidratación. La parte más difícil y personal, el camelback se suele helar, el termo pesa, personalmente yo varío entre los dos en función de la climatología y suele ser lo único que no peso en la balanza final.
  • Alimentación. Barras energéticas, chocolate, gel, fruta desecada en una pequeña riñonera del cinturón de la mochila nos hará tomar esa preciada vitamina.
  • Gafas con la protección adecuada. Mínimo cat. 3 y de buena ventilación, indispensable repuesto y a ser posible que cuente con cristal progresivo tipo zebra.
  • Crampones, útiles en recorridos técnicos pero que no son obligatorios. ¿Qué pasa si me hacen falta? La respuesta me la dio Carlos García, un viejo gurú de la travesía: “pues sencillo, me doy la vuelta y esquío”.
  • Piolet, sólo será necesario en aquellos itinerarios muy alpinos o en Altas Rutas.
  • Cuerda, vale la respuesta anterior con la salvedad de que con un cordino de 30 m de Kevlar y los conocimientos necesarios podemos pasar por donde sea.
  • Arnes, idem.
  • Material de repuesto, indispensable para las salidas en función de su duración, itinerario y número de personas habrá que configurarlo, a priori: cinta americana, alambre y alicates bastarían para una salida corta. Si la salida es larga o el grupo numeroso, una piel modificada, cordino, mechero, ceras, rosetas, etc nos podrán sacar de más de un apuro.
  • Material de escalada, sólo debemos llevarlo para recorridos muy específicos, el llevarlo no nos hace precavidos, todo lo contrario. Hay que adecuar el recorrido a nuestras capacidades y recursos.

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Solucionado el primer escollo vamos a la siguiente. ¿Qué me pongo? Evidentemente no vamos a una reunión social ni al Everest, vamos a realizar una actividad muy aeróbica a la que hay que sumar un descenso vertiginoso. Así que vistas estas premisas vamos a dar las soluciones, personalmente sin ser friolero, ni especialmente masoca lo mejor es decantarse por unas mallas, polo, guantes, forro polar y un chaleco para la subida, a los que completaremos con una chaqueta ligera, gorro, guantes esquí; un pantalón y chaqueta de tormenta lo más ligera posible son piezas que no pueden faltar. Si por el contrario nuestra opción es una alta ruta o una larga travesía unos pantalones tipo “Scholler” pueden sustituir a las mallas sin incrementar en demasía el peso.

Mi experiencia me ha demostrado que llevar pesados trajes Gore no ayudan a estar más caliente.

¿Con quién voy? Quizá la pregunta del millón, hoy en nuestra sociedad más individualista cada vez es más difícil compartir una actividad con alguien; desde mi opinión esquiar sólo no es una opción, existen demasiadas variables en esta práctica que desaconsejan totalmente esta posibilidad y la reduce las actividades desarrolladas en estaciones de esquí por pistas balizadas.

La mejor opción para realizar esquí de montaña es la de formar un grupo afín con proyectos e ideas similares, a ser posible de dos a cuatro personas, puesto que este es el número adecuado en cuanto a rapidez y maniobrabilidad por todo tipo de terrenos.

No olvidar que “En montaña la democracia no existe” frase visceral pero realista de Marc Twigth, siempre tiene que haber un “líder” que marque y aúne las decisiones a tomar tanto en el ascenso como en el descenso.

Hay que contar que el nivel del grupo lo marcará el esquiador con menos nivel y por lo tanto será el referente a la hora de planificar nuestra actividad, durante el transcurso de esta será necesario marcar pautas y acciones para coordinar los ascensos/descensos y todo el grupo debe tener conocimientos de las necesarias técnicas de esquí en grupo. Hoy existen numerosas posibilidades de acceder a cursos de la mano de Profesionales Titulados con la necesaria experiencia en conducción de grupos de esquí fuera pista.

Por mi parte decir que no existe mejor bajada que aquella que puedes compartir con alguien.

Una vez solucionadas las preguntas previas más difíciles, nos queda la última y fundamental: ¿a dónde vamos? No sirven de nada todo nuestros esfuerzos preparatorios si no tenemos un sitio donde podemos llevarlos a cabo.

La respuesta más fácil sería… ¡Pues a donde hay nieve! Cosa bien cierta y al paso que vamos cada vez más complicada, pero no que deja de ser ésta, una respuesta vacía y sin ninguna gracia.

La repuesta correcta es: pues a donde nos lleve la nieve, porque son las condiciones y estado de ésta la que nos tiene que guiar, todos los lugares son bellos y adecuados si cuentan con la cantidad y calidad adecuadas, ya lo dice Bruce Lee “Be water, my friend”, no tengamos complejos ni miedo a lo que opinen otros, vayamos a donde mejor se presten esas condiciones y donde podamos dejarnos deslizar con más brío, hacer lo mismo que los demás no nos hace mejores, sino que puede convertirnos en simples imitadores.

Nuestras montañas tienen espacio para todos y para cada uno de los niveles de esquí que poseamos, el realizar un ascenso/descenso al límite de nuestras capacidades sólo ocasiona que la ruleta de la suerte acabe por pasarnos factura.

Relájate y disfruta, dedica un tiempo a la preparación de la actividad, convierte la Web en tu aliado, sin olvidarte de las guías y libros de montaña, asimila, contrasta y reúne toda la información posible, sin olvidar el parte de aludes y la meteo, mételo en tu batidora y decide; en la mayoría de los casos siempre hay un sitio donde ir y una actividad a tu alcance.

Espero que estos pequeños apuntes os sean de utilidad y os ayuden a preparar vuestras actividades.

No olvidéis que la verdad absoluta no existe ni nadie esta en posesión de ella.


 

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