El miedo, ¿el peor enemigo de los jóvenes y del deporte?

Por Fede Carreres | El modelo predominante en el deporte de base excesivamente competitivo y centrado en querer “ganar a toda costa”, provoca que muchos jóvenes vivan la experiencia deportiva en un estado permanente de miedo.

El miedo es una de las emociones básicas que se activa ante la presencia de un peligro o amenaza y es esencial para la supervivencia (Turner, 1994). Sin embargo, cuando el miedo se convierte en un estado permanente, reduce la capacidad de tomar decisiones creativas, merma la experiencia de disfrute y aumenta la probabilidad de cometer más errores.

Según Sagar y Lavallee (2010) el modelo predominante en el deporte de base excesivamente competitivo y centrado en querer “ganar a toda costa”provoca que muchos jóvenes vivan la experiencia deportiva en un estado permanente de miedo. Esta situación está provocada por diferentes factores, tanto internos(por una sensación de incompetencia para afrontar los problemas del juego, por la obsesión en cumplir con las expectativas de los demás…) como externos (por la presión a alcanzar determinados resultados y por el temor a fallar y cometer errores, entre otros) que lleva a muchos jóvenes a abandonar la práctica deportiva.

Los investigadores afirman que deben predominar los objetivos orientados a la tarea y al proceso sobre los objetivos centrados en el resultado

Wikman et al. (2014) investigaron cómo afecta el miedo al fracaso a los jóvenes deportistas y concluyeron que es necesario diseñar estrategias eficaces para establecer objetivos que disminuyan significativamente el miedo al fracaso e incrementen la sensación de competencia y disfrute de la práctica. Los investigadores afirman que deben predominar los objetivos orientados a la tarea y al proceso (metas de esfuerzo) sobre los objetivos centrados en el resultado.

Para ello, los jóvenes necesitan el apoyo de los entrenadores y los padres para establecer objetivos centrados en el proceso y en el resultado, que les permitan superar sus límites, aprender los errores y desarrollar al máximo su potencial y sensación de disfrute.

Una de las estrategias más eficaces en este sentido, consiste en que el entrenador se reúna con el equipo para establecer las metas y fijar las expectativas al principio de la temporada y al inicio cada sesión de entrenamiento (Martinek y Hellison, 2009). Una forma sencilla de poner esta estrategia en marcha consiste en:A este no le da ningún miedo

  1. Que cada deportista, de forma individual, escriba en una tarjeta cuáles son sus metas individuales y del equipo para la temporada.
  2. Que el entrenador lea todas las respuestas en voz alta y establezca una lista concisa de cuáles son los objetivos grupales para la temporada y se cree un debate entre todos para asegurar que todos los aceptan y se comprometen en cumplirlos.
  3. Dedicar un tiempo en las primeras sesiones de la temporada, para conversar con cada deportista para conocer qué quiere conseguir y fijar las metas individuales adecuadas.
  4. Dedicar un tiempo al inicio de cada sesión de entrenamiento para establecer los objetivos de la sesión, tanto a nivel físico-deportivo como respecto a las actitudes y comportamientos.
  5. Dedicar un tiempo al final de cada sesión de entrenamiento para revisar el nivel de cumplimiento de los objetivos de la sesión y permitir que los deportistas evalúen al grupo y se autoevalúen.
  6. Reservar un momento en cada sesión de entrenamiento para recordar a los jóvenes sobre la importancia de marcarse objetivos y desafiarse en cumplirlos en cualquier ámbito de su vida (familiar, académica, social…).
  7. Celebrar los objetivos cumplidos y establecer un compromiso de mejora para los objetivos deportivos como para los objetivos en otros ámbitos de la vida del deportista.

Al mantener esta estrategia sesión a sesión, podremos asegurar que el deporte se convierta en uno de los mejores escenarios para aprender a establecer, gestionar y desafiarse por las metas personales y grupales en un ambiente divertido y constructivo, y que contribuya a dirigir positivamente la trayectoria deportiva de los jóvenes y el rumbo de su vida.


Referencias:

Martinek, T., & Hellison, D. (2009). Youth leadership in sport and physical education. New York, NY: Palgrave MacMillan.

Sagar, S. S., & Lavallee, D. (2010). The developmental origins of fear of failure in adolescent athletes: Examining parental practices. Psychology of Sport & Exercise, 11(3), 177-187.

Wikman, J. M., Stelter, R. R., Melzer, M. M., Hauge, M. T., & Elbe, A. M. (2014). Effects of goal setting on fear of failure in young elite athletes. International Journal of Sport & Exercise Psychology, 12(3), 185-205.

Artículo de Fede Carreres para el portal de recursos MVP SPORT

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