SERIES: NUTRICIÓN

Grasas buenas vs malas: Desmontando el mito de que todas engordan

Muchos se preguntan: ¿las grasas son buenas o son malas? ¿todas engordan? ¿hay que desterrarlas de la dieta?

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Y es que las grasas (también conocidas como lípidos) son un macronutriente que provoca sospechas y miedos en todos aquellos que quieren cuidar su línea.

Pero, ¿acaso son estas sospechas bien fundadas? ¡Nada más lejos de la realidad! Eso sí, tenemos que distinguir entre grasas “buenas” y grasas “malas”. 

GRASAS MALAS

Son aquellas que encontramos en forma trans o hidrogenada. La bollería industrial, los productos precocinados, la comida rápida, las patatas fritas y los aceites vegetales refinados son una fuente de grasas trans  que debemos evitar a toda costa por sus efectos dañinos en nuestro organismo y su efecto “michelín.”

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GRASAS BUENAS

Entre las comúnmente llamadas grasas buenas o grasas no saturadas, encontramos las grasas monoinsaturadas y las poliinsaturadas.

A su vez, dentro de las grasas poliinsaturadas, podemos distinguir dos tipos: los ácidos grasos omega 3 y los omega 6. Nuestro cuerpo no puede fabricarlos por sí mismo, por lo que es esencial que se los aportemos a través de la dieta. Estos ácidos fomentan la producción de colesterol "bueno", el HDL, que mantiene limpias nuestras arterias, reduciendo así el exceso de colesterol "malo" o LDL, y previniendo enfermedades cardiovasculares.

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ALGUNOS CONSEJOS

  • Reduzcamos los hábitos que disminuyen la producción de colesterol bueno: fumar, llevar un estilo de vida sedentario, consumir de bebidas alcohólicas (exceptuando el vino tinto y con moderación), caer en el sobrepeso (los triglicéridos asociados a ello descompensan los niveles de HDL), llevar una dieta inadecuada carente de antioxidantes y rica en grasas "malas".
  • Adoptemos hábitos que aumenten la producción de HDL:  aquí la dieta juega un papel fundamental.  Debemos consumir alimentos ricos en ácidos grasos omega 3 y omega 6: aceite de oliva virgen extra, pescado azul, aguacate, semillas de CÁÑAMO ORGÁNICO , semillas de CHÍA ORGÁNICAS, lino, girasol, calabaza y frutos secos como las nueces y almendras. Hay que destacar que siempre conviene consumir los frutos secos y las semillas crudas o ligeramente tostadas, sin freír y sin sal. Suelen utilizarse grasas trans para freírlos, descompensando así sus todos sus efectos beneficiosos. 
  • Incluir antioxidantes en tu dieta: no nos olvidemos del papel de los antioxidantes. Evitan la oxidación de las grasas y su depósito en las arterias. Los alimentos ricos en vitamina C, E, beta carotenos y licopeno son esenciales para ello. El AÇAI ORGÁNICO, el té de MATCHA ORGÁNICO, zanahorias, verduras de hoja verde y frutos rojos entre otros, tienen esas características.

 

En resumen, una alimentación saludable requiere el consumo de grasas buenas. Son fuente de energía, proporcionan elementos fundamentales para la producción de hormonas y las membranas celulares, y actúan como portadoras de vitaminas y enzimas (ah y no engordan ;). 

Si quieres cuidarte, ten esto en mente y no dudes en echarle un puñado de semillas, frutos secos, aguacate y demás alimentos mencionados a tus platos. ¡Tu salud te lo agradecerá!

 

Artículo escrito por Alicia Lamothe para el portal de alimentos de agricultura ecológica Baïa Food Co

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